BitCoin Revolutions

bitcoin

¿Qué tanto sabemos qué es un bitcoin? Gran parte de las personas, no tienen idea de esta innovadora clase de dinero y red de pagos.

Escucho en el sector tradicional financiero, comentarios negativos en cuanto a su volatilidad y la especulación que genera. Pero por el lado de la gente de tecnología, los enfocados en FINTECH, lo ven como el futuro inmediato del sector financiero y económico. En tanto, el resto de los mortales, nunca han escuchado la palabra BITCOIN.

En pocas palabras, es dinero electrónico, que al igual que el dinero actual incrementa o se reduce conforme ingreses o gastes, la única diferencia es que no es físico. Para entender mejor es dinero virtual, por ejemplo como el saldo en tu cuenta de iTunes o amazon Coin, aunque no exactamente son bitcoins, porque el bitcoin no están controlados por una compañía. Una simple moneda peer-to-peer, que no está controlada por níngun banco central o gobierno y que es vehículo para realizar transacciones de manera inmediata y sencilla a cualquier parte del mundo. Funciona casi tan fácil, cómo si le dieras like en facebook a un amigo que vive en China, por ejemplo.

Bitcoin es de código abierto, su diseño es público, nadie es su dueño, nadie lo controla y todo el mundo puede participar. Es un vehículo de pago que no requiere de un banco como intermediador, no hay tipo de cambio, un swift, un ABA o un ejecutivo de cuenta. Si sube el dólar o si se devalúa el yen… al bitcoin le da igual, (excepto que quieras cambiar tus bitcoins a otra moneda.)

Por ejemplo, si quiero comprar un producto que encontré en una página de China, con mi cuenta de bitcoins compro con un clic a la empresa china; en el camino tradicional tendría que usar mi tarjeta de crédito (con los riesgos de seguridad que ya existen y si es que tengo una TC) la empresa China me hace el cargo, mi banco hace la conversión de Yuan a Peso al tipo de cambio que se le ocurra “ciencia oculta para el usuario común” y cargándole una comisión a la empresa china por el cargo de TC, en el modelo tradicional el banco gana, el usuario mexicano y el negocio chino pierden, con el bitcoin es una negociación directa entre el mexicano y el chino, transparente, directo y rápido.

Su parte obscura es el anonimato y la parte no regulada, que por su facilidad se presta a que los fraudulentos y criminales las usen para hacer transacciones, pero que es el futuro sino un mundo globalizado, abierto y libre, no vamos a dejar que los malos arruinen la gran oportunidad para hacer mas fáciles las transacciones cifradas, rápidas, libres de comisiones o impuestos y conectadas a la velocidad de tu WiFi.

A pesar de contar con sus retractores, el bitcoin ya es una realidad y se abrirá paso como la herramienta que utilizarán los sectores que han sido abandonados por el sistema financiero tradicional o para revolucionar los sistemas tradicionales. Y a lo que también debemos cuestionarnos como lo hace Alex Puig “¿será posible que en el corto plazo el público general lo adopte en su día a día?

UBERización de la banca

Banco Futuro

¿Qué empresa, producto o servicio va a disrumpir al sector financiero?

El sistema financiero actual es como el taxi tradicional. Muchas instituciones financieras siguen trabajando con el mismo esquema obsoleto: oficinas bancarias con empleados burocratizados, productos incomprensibles, contratos ilegibles y malas experiencias de consumidor. El taxista no ha necesitado cambiar pero ¿puede aparecer un modelo como UBER que enfrente a la banca tradicional?

En el campo financiero, la banca tiene sus áreas de innovación, pero no se ha reinventado. Es cierto que ya se cuenta con aplicaciones móviles, banca en línea, banca móvil, etc. y nuevas startups nacen cada día, buscando reinventar el sector financiero, como modelos de crowdfundig; medios de pago como PayPal o Square, inclusive las SOFOMES, como alternativas de financiamiento, entre muchas otras variantes, sin embargo, casi todas estas nuevas empresas y modelos financieros dependen y están vinculadas de los mismos bancos y servicios tradicionales , todavía no aparece el “UBER FINANCIERO” que realmente sustituya el modelo tradicional en su totalidad, enfocado en el consumidor del siglo XXI.

¿Qué pasaría si Google, Facebook, o Twitter empezaran a ofrecer servicios financieros de manera masiva? ¿Podrían competir las entidades actuales con empresas que acumulan la información de los usuarios? Aclimatados a manejar bases de datos masivas y que a los consumidores nos encanta usar para todo ¿no es posible que podrían ofrecer productos financieros a la carta?

Ya vemos a Apple con iTunes, dónde podemos depositar (pre-pagar) y transportar dinero. ¿Qué pasaría si pudiéramos también pagar el súper, el doctor, invertir en la bolsa, transferir dinero al extranjero… y lo mejor de todo: sin pagar comisiones, sin procesos burócratas, sin maquinas contestadoras que no resuelven nada o hacer filas.

Si Netflix, puede saber que película nos va gustar, ¿por qué no es posible que nuestras instituciones financieras sepan qué producto necesitamos? El mundo está cambiando, y el sector financiero no puede quedarse excluido, ni estancado. Si no quiere cambiar, lo van a forzar a cambiar. Por eso, me pregunto ¿Quién va ser el UBER del sector financiero?

 

 

 

¿Crediticio o Credivicio?

Crédito

Con 8 años de experiencia otorgando créditos a personas físicas y a empresas y casi 20 años siendo usario de distintos productos de financiamiento, he podido identificar que el crédito muchas veces polariza a los usuarios poniéndolo en extremos, donde identifico estos dos:

En un extremo, están los usuarios que abusan del crédito, viéndolo como un ingreso extra que puede ser utilizado para financiar TODO, hasta los chicles que se compran el Oxxo, inclusive los que a través del crédito quieren aparentar un nivel de vida que no tienen. Este tipo de usuarios son los que usan el financiamiento de forma desmedida, lo prolongan a largos plazos de pago y por lo general tienen las tarjetas de crédito hasta el tope, no cuidan su endeudamiento contra sus ingresos.

En el otro extremo, están los usuarios que le tienen miedo al crédito, los que no toleran deber, que ven a las instituciones financieras como un mal necesario, que cuando reciben una tarjeta de crédito la cortan o que si llegan a pedir un financiamiento para su empresa, les genera estrés y culpabilidad. Este perfil, se proyecta más en los sobrevivientes de las crisis económicas de los 80’s y 90’s.

El crédito no es el cielo ni el infierno, es una herramienta de apoyo, que mejora la liquidez, la productividad y usado de manera inteligente puede ayudarnos a alcanzar objetivos financieros.

¿Cuándo se debe solicitar un crédito?

Cuándo se tenga un destino productivo para éste, para adquirir bienes duraderos indispensables, para reestructurar una deuda o para un gasto anual o de emergencia relevante que nos podría descapitalizar y poner en riesgo nuestro día a día.

Para temas de consumo (viajes, compras, etc.) también podemos usar el crédito, es válido siempre y cuando lo hagamos de manera responsable. La regla de oro es “No gastar más de lo que ganas”.

Es fundamental aprender que el crédito no es una fuente más de ingreso. Es un apalancamiento, una herramienta para administrar liquidez, para ayudarte a financiar el crecimiento de tu empresa, para sacarte de emergencias o bien para poder adquirir un bien que no esta al alcance de tu bolsillo, pero lo que debes recordar es que no importando lo chiquito que sean los pagos, vas a tener que pagar todo.

Y por último, es fundamental que tengas acceso al crédito en cualquiera de sus modalidades, ya que aunque no lo requieras, no estas libre de encontrar una súper oportunidad o tener una emergencia, y el no tener un brazo financiero listo, podría ponerte en aprietos.

REGLAMENTADAS

Reglamento

Todos estamos de acuerdo que la principal prioridad de los bancos, es más, de cualquier negocio, deben ser los clientes. En una conversación con un directivo de uno de los bancos más grandes del país, preocupado me comentó que las leyes y normas creadas para regular a las instituciones financieras, no sólo en México, sino a nivel internacional, están afectando el enfoque al cliente, al sector y especialmente a los usuarios de la banca.

En un afán para protegerse contra delitos y abusos financieros, los bancos se inclinan por evitar riesgos y han comenzado a cerrar cuentas a diestra y siniestra, argumentando que éstas tienen un perfil de riesgo o que no cumplen con algún lineamiento de la institución.

La banca prefiere perder clientes a pagar multas. Hay cambios regulatorios constantemente, por ello las instituciones financieras en vez de estar preocupados en dar un mejor servicio, están más ocupados en cumplir con la normativa.

Es importante que existan reglas del juego claras para evitar que las instituciones financieras sean los canales para lavar dinero y generar recursos a terroristas, narcotraficantes, etc. Pero criminalizar a todos los usuarios ¿es la solución? Los que están perdiendo en este tema regulatorio son los clientes honestos que operan en la formalidad.

El reto del sector financiero es balancear estas regulaciones, sin perder de vista que lo más importante siempre es el cliente. Las instituciones financieras deben ser creativas y proponer servicios o productos que se adapten a las reglas. Deben acercarse y entender al cliente, en lugar de jugar a ser cadeneros de antro. Si destruyen la industria, matan el ciclo económico del país. Ocupémonos primero del cliente y después de la regulación.