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4 reglas básicas para que el endeudamiento no sea un problema para tu empresa

by CapitalEZ   ·  2 mayo, 2016   ·  

¿Qué tan sano es endeudar a tu empresa?, ¿cómo saber que no la estás sobreendeudando?, ¿cómo decidir cuánto es lo que te puedes endeudar?, ¿cuál es la capacidad de endeudamiento de tu empresa?

Es claro que cuando necesitamos hacer una inversión o tenemos una emergencia  de liquidez, lo más importante es conseguir el dinero para salir al frente de la batalla. Pero después de superar la crisis hay una deuda que pagar, un contrato o un pasivo; que si está  mal planeado o no lo evalúas contra tus capacidades de pago pueden poner en problemas a toda tu empresa.

Existen fórmulas y reglas que dan un poco más de visión respecto a definir el monto de nuestras deudas, desde una sociedad anónima  o una asociación civil, hasta las empresas que se encuentran en el sector financiero en las cuales se aplican otras reglas.

  1. ¿Qué tan sano es endeudarme?

OPCIÓN A.  Endeudarme de acuerdo a mi flujo de efectivo

Una de las principales razones por las que te cuesta trabajo conseguir financiamiento es falta de información o falta de claridad de la misma. Debes organizarte, saber cuál es tu capacidad de pago real, es decir después de tus gastos, saber cuál es el flujo de efectivo sobrante que te queda para contraer nuevas obligaciones y cuidar que la deuda no se convierta en una carga que te aleje de tus metas.

¿Cómo hacerlo? muy simple: toma todos los estados de tu cuenta bancaria, suma todos tus ingresos, resta los egresos y te quedará un saldo, ese saldo lo puedes tener en las cuentas de banco, en efectivo o inversiones. La idea es que revises tus últimos seis meses o inclusive tu último año para analizar cual es el promedio de los saldos finales que dejas en tu cuenta de banco y este promedio mensual, es tu capacidad máxima de pago para hacer frente al crédito o cualquier otra obligación. Ya conociendo esta información, debes compararla contra tu plan de pagos (amortizaciones) del producto financiero que vayas a contratar. La regla de oro es que este pago mensual del financiamiento no supere el 35% del flujo de efectivo sobrante, ya que te dará capacidad de maniobra inclusive en caso de crisis, sin poner en riesgo a tu empresa. Lo ideal es que este abajo del 20%, pero abajo del 35% es manejable para cualquier empresa.

Si estás endeudándote para invertir en tu negocio -adquirir nueva maquinaria o desarrollar un nuevo producto- con los que buscas generar flujos futuros que te ayuden a solventar la inversión, considera que en la primera parte del crédito, mientras tu proyecto comienza a generar nuevos ingresos, tus flujos actuales serán tu capacidad real. Ya que si tienes tropiezos en tu inversión, por lo menos en el pago del crédito no te generará un problema de liquidez grave. Lo ideal es que No pagues una deuda con flujos futuros o con proyectos todavía en el aire, que no estén generando ingresos, ya que son cosas que no puedes controlar y pueden poner en problemas tu empresa.

Si dependes 100% de flujos futuros para poder pagar el crédito, a la hora de documentar tu financiamiento con la institución financiera, va a ser importante intentar negociar algún periodo de gracia en tus pagos. El plazo del financiamiento debes mandarlo al mayor posible, no quieres pagos mensuales muy altos pongan en problemas tu negocio. Importante que en tu contrato tengas la posibilidad de pagos anticipados para que puedas liquidarlo antes del plazo contratado, así podrás manejarlo según tus resultados.

Cuando se trata de proyectos emprendedores con empresas nuevas, no tienes el flujo necesario y se convierten en flujos futuros. Una opción que tienes es levantar el capital a través de socios o a través de otros esquemas un poco más sofisticados que te puedan ayudar. La deuda tal vez no es el mejor camino porque si tienes un problema de liquidez, la deuda te puede matar porque te va a exigir un pago mensual. Pase lo que pase vas a requerir ese pago, vas a tener esa obligación y ese estrés. Desgastará tu cartera y a tu empresa. Tendrás que enfocarte en cómo resolver tu deuda en lugar de concentrarte en cómo sacar tu negocio adelante para que empiece a generar mayores flujos. Una estrategia que puedes aplicar si tu empresa no tiene el flujo de efectivo es pagar a nivel personal o a nivel socios: entre todos pueden juntar el flujo para hacer frente al crédito en caso de que algo no salga, pero lo más sano es alinearlo al flujo de efectivo de tu compañía.

Si necesitas flexibilidad para que la institución financiera entienda tu caso, la vas encontrar principalmente en el sector financiero no bancario, pues en los bancos normalmente es más complicado.

OPCIÓN B.   No se recomienda que las empresas tengan más de tres veces de su capital contable en pasivo

Existe una regla de cajón del contador, que dicta que las empresas no pueden tener más de tres veces de su capital en pasivo o deuda. Al capital social (las aportaciones que hiciste) se le suman o restan las utilidades o las pérdidas que hayan tenido en ejercicios anteriores, eso te lleva a tu capital contable.

En una instutución o empresa del Sector Financiero, donde el negocio se basa más en una estrategia de apalancamiento, se pueden superar de cinco a ocho veces los rangos normalmente sanos, pero, para una empresa que no se dedica a prestar dinero, lo mejor es no superar tres veces su capital.

En términos generales: tres veces tú capital contable es un primer paso para determinar la capacidad de endeudamiento que tiene tu empresa. Aunque esta métrica es limitada, ya que dependerá de tu estrategia de manejo de capital y utilidades. Al final es más poderosa la herramienta basada en tus flujos de efectivo.

  1. Paga puntualmente, No ignores tus deudas aunque no te cobren

Un financiamiento no es un ingreso adicional, es una deuda que deberás pagar, paga puntualmente, ya que tu deuda te generara historial crediticio, te generará buena reputación y la próxima vez que desees adquirir un financiamiento será más fácil, ya que tu historial hablará por tu empresa.

Ninguna empresa está libre de caer en crisis, pero lo más importante es que lo comuniques a quien te otorgo el financiamiento. Negocia, llega a algún acuerdo, restructura la deuda, no ignores, no dejes de contestar el teléfono, siempre te puedes acerca a tu institución financiera ya sea bancaria o no bancaria. Siempre hazles frente a tus deudas.

  1. Lo ideal es que la deuda sirva para invertir en activos productivos, si es posible elige el arrendamiento.

Endeudarse para invertir en el negocio y generar nuevos ingresos es un mecanismo común. Para garantizar que la deuda no sea un problema y sea una herramienta de crecimiento, el ideal siempre será contar con activos productivos. Te puede ayudar para otros temas como capital de trabajo o restructuración de deudas.

Ya les he platicado sobre las ventajas del arrendamiento, que no es otra cosa que un financiamiento de activos: no te descapitaliza y está automáticamente garantizado por el mismo activo. Una de las grandes ventajas del arrendamiento puro es que no se registra en el pasivo de tu contabilidad, no te apalancas y no endeudas tu empresa a nivel de estados financieros, lo cual ayuda a que los números de tu empresa se vean más sanos, ya que se registran los pagos mensuales como gastos, no como un pasivo amortizando. Sin embargo, en tus cálculos de capacidad de pago no debes dejar de considerarlos.

  1. Diversifica tus proveedores de financiamiento.

Es importante que desarrolles historias de éxito con distintas instituciones financieras, no dependas de una sola, la mayoría de las instituciones financieras solo trabaja con clientes que ya conocen: entonces haz que te conozcan.

En los negocios, más importante que el costo, es la velocidad de toma de decisión. En el momento que requieras un financiamiento para aprovechar una oportunidad o invertir en esa maquinaria que necesitas, no quieres quedarte atorado en trámites lentos con la institución financiera con la que siempre has trabajado, ni depender solamente de una opción.

Es más fácil tomar decisiones cuando tienes varios caminos, por ello, debes crear historiales de crédito con distintas instituciones financieras. No te limites sólo a bancos, también explora al sector financiero no bancario (SOFOMES, CROWDFUNDINGS) que es flexible y rápido, puede hacer sacos a la medida y donde encontrarás interés para comprender tus necesidades, más que la de un banco tradicional.

 

Fernando Padilla

Director de Pretmex Presidente de ASOFOM Consejero en Lendera

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