Devaluación del Peso, el momento de las oportunidades.

shutterstock_252089443Todos los mexicanos nos alarmamos cuando el tipo de cambio sube. Los dolorosos tropiezos históricos relacionados a las devaluaciones del Peso generaron crisis, inflaciones y la quiebra de muchas empresas. A nivel empresarial también nos causa nerviosismo y cuando un tomador de decisiones está nervioso o tiene miedo, genera que no se tomen las decisiones correctas o que simplemente no se tomen.

No voy a hablar de los aspectos negativos del tipo de cambio, creo que se tiene claro. Además, a la prensa le encanta hablar de esto, así que existirá un sinfín de notas relacionadas. Pero la realidad es que esta devaluación en la que el Peso rompe el techo de los $20.00 podemos verla como problema o como oportunidad. Cuando ves estas situaciones como oportunidades es cuando tu empresa crece, porque puedes tomar decisiones correctas y aprovechar el momento, mientras otras empresas se congelan por el pánico.

Desde el punto de vista empresarial es una súper oportunidad para replantear proveedores, ya que si tienes proveedores que dependen del dólar, o si importas parte de tu materia prima, es momento de voltear a ver  el mercado interno, lo cual te generará una ventaja competitiva en los costos.  La lógica es que sube el dólar y sube la inflación, muchos de los productos que se importan suben de precio y puede generar que los clientes compren menos. Pero ¿qué pasa si tu estrategia es la de reducir costos para no afectar tus precios? Por otro lado, si lo que te preocupa es que el mercado interno se reduzca, tu oportunidad está en exportar, ya que el producto mexicano, con esta devaluación se vuelve más atractivo para los mercados extranjeros.

En este momento de devaluación, la regla es la liquidez. El más poderoso será quien tenga más liquidez, no por el hecho de tener una caja grande, sino porque en las crisis o situaciones de estrés económico es cuando salen oportunidades compra y tener liquidez te dará la oportunidad de aprovecharlas. Entonces, si no tienes una situación de excedentes en caja, no le tengas miedo a las deudas, si es que no tienes ninguna línea contratada, busca y abre líneas de financiamiento, aunque no la necesites. Siempre es más fácil obtenerlas cuando no las necesitas que cuando te urgen, además, si las cosas se estresan más en el país, seguramente será más complicado obtenerlas. Normalmente en estas épocas de crisis los Bancos se aprietan, entonces te puedes acercar a las Instituciones Financieras No Bancarias como las SOFOMES. Normalmente este sector está muy abierto a prestar cuando todo lo tradicional se aprieta.

Entonces, ¿qué hacer con la liquidez? Ya sea la que se encuentra en tus cajas o a través de líneas de financiamiento, debes monitorear las oportunidades de adquisición que se presenten. Cuando sube el dólar, la gente se asusta y deja de comprar. Las empresas que tiene productos que se tasan en dólares o euros empiezan a vender menos porque el precio sube de la noche a la mañana. Entonces muchas empresas, para generar el flujo que requieren para operar, están dispuestas a bajar precios, sacar una promoción o vender a costo para sobrevivir. Habrá oportunidades de compra ¿quién las va a aprovechar?, pues quien tenga liquidez. Tienes la oportunidad de adquirir propiedades, equipo o maquinaria a precios más baratos.

Para México, la devaluación del Peso también es una oportunidad. A nivel macroeconómico puede generar nerviosismo en los mercados y mover las variables financieras, pero, cuando esto sucede, se obliga a los mexicanos a voltear hacia el interior del país, lo cual se traduce en crecimiento, generando que las empresas sean más creativas, salgan de sus zonas de confort y empiecen a generar nuevas ideas y soluciones. Normalmente las empresas que se congelan y toman medidas demasiado proteccionistas son las que terminan quebrando.

¿Qué oportunidades ves para ti en esta devaluación? Si no las tienes claras, ¡búscalas!, porque hay muchas, solamente tienes que encontrarlas y verás que el mundo no es tan negro como nos lo pinta la prensa o nuestra historia.

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¿Realmente queremos eliminar la corrupción?

shutterstock_142550878Todos estamos hartos de la corrupción. Nos molesta el cinismo que existe, vemos en la televisión políticos y privados robando o recibiendo dinero por contratos y nos quejamos en las redes sociales indignados, nuestras charlas de café no dejan fuera esta indignación y hartazgo, pero al final no pasa nada. ¿Realmente estamos tan indignados con la corrupción? ¿Realmente es algo que nos molesta?

Tal vez a los mexicanos nos gusta la corrupción. Cuando hablamos de ella decimos: “políticos cochinos, rateros, nada más se enriquecen”, por lo que muchos aprovechan el pretexto de la corrupción política para autoconvencerse: “¿para qué pago impuestos? ¿para que se los robe el que compra casas blancas o el que se hace fajos de billetes?, mejor hago una estrategia fiscal o simplemente no pago impuestos”. Nos encanta justificarnos y culpar al político como corrupto.

No digo que los políticos no sean corruptos, pero ellos son personas común y corrientes a quienes la vida los llevó a ocupar esos puestos, se contagian entre ellos, entran a un sistema, que atrapa a la mayoría en un modus operandi corrupto. Pero la corrupción no está solamente en la política. La corrupción parece que es algo totalmente aceptable en el país en varios niveles: políticos, empresarios, empleados, personas físicas, estudiantes y hasta amas de casa. Ejemplos sobran:

Un empresario puede ser corrupto desde el que compra a un burócrata para ganarse un jugoso contrato como el que da una dádiva a una empresa o a empleados de alguna otra empresa, porque se mocha con el comprador o con el tomador de decisión. ¿Por qué muchas empresas acostumbran a dar regalos a sus clientes en diciembre? Muchos dirán que es una forma de agradecimiento pero ¿realmente buscan dar un mensaje de gratitud o quieren quedar bien con ellos para que se sientan comprometidos? Que la toma de decisión esté influenciada por el regalo es un tipo corrupción, igual muy leve y socialmente aceptable, pero al fin y al cabo es corrupción, en la gran mayoría de las veces.

Un empleado que se hace tonto bajando canciones por Internet, utilizando los recursos de la empresa, que se toma más tiempo para otras actividades en lugar de estar trabajando, esa también es una forma de corrupción, está engañado y usando mal los recursos de los que dispone y está corrompiendo sus obligaciones.

Otro tipo de corrupción disfrazada es el bullying laboral o mobbing; donde el jefe perjudica a aquellos que no están con él y ayuda a sus compadres. Esto afecta la productividad de la empresa, perjudica el ambiente laboral y la estabilidad. Esto también es corrupción.

Un ejemplo más es el estudiante que se enorgullece de haber sacado una buena calificación en un examen donde hizo trampa.

Hay personas que afirman que nunca han dado mordida a los policías; sin embargo, les aseguro que esas mismas personas sí han visto a alguien dar un soborno a un oficial. Pero la corrupción no sólo se genera por quien la comete, también por quien observa y se queda callado y no hace nada. Inclusive una persona de bajos recursos que pone un puesto en un mercado para sobrevivir y soborna al líder para rentar el espacio cae en un acto de corrupción.

Cuando viajamos a Estados Unidos, encontramos una sociedad que generalmente sigue las reglas, y la corrupción aunque existe, no está presente en la vida cotidiana, entonces ¿es un problema educativo de los mexicanos? Si fuera así, los mexicanos no seguiríamos las reglas cuando cruzáramos la frontera, nuestro comportamiento sería el mismo, pero no sucede así, nos comportamos de otra manera, seguimos las reglas, somos respetuosos, hacemos filas e inclusive pagamos impuestos, no importando nuestro nivel educativo o socio económico, simplemente nos comportamos diferente.

La diferencia entre México y Estados Unidos es que allá sí hay consecuencias. En nuestro país existen leyes y sanciones para los que actúan de forma corrupta, pero nadie las aplica -olvídense del tema político- pero en Estados Unidos, a nivel empresarial, a nivel vecinos, en general hay cero tolerancia, la gente es muy estricta en seguir las reglas y aunque no estén de acuerdo, siguen las reglas por temor a una sanción, y cuando alguien ve que alguien no la está cumpliendo, se indignan pero actúan, presionan, se quejan con sus autoridades, levantan denuncias, usan las redes sociales, hacen algo más que una simple charla en la que manifiestan su indignación.

Ejemplo, en algunas ciudades de Estados Unidos, las casas tienen un día en específico en el que pasa el camión de la basura, los habitantes tienen que sacar la basura ese día y a cierta hora deben meter sus basureros vacíos a sus hogares, ya que, de lo contrario, recibirían una multa de 1,000 dólares, lo cual todo mundo hace y cuando se te olvida hacerlo te lo cobran no importando quién seas o si tienes la mejor explicación de porqué no pudiste hacerlo– y claro que el camión no va a cobrando una cuota o pidiendo propina como sucede en varias partes de México.

Si queremos eliminar la corrupción, cada uno de nosotros debe contribuir con ello. Aunque es muy difícil cuando estamos inmersos en un ambiente corrupto. Una forma concreta de terminar con la corrupción es empezar con cero tolerancia hacia nosotros mismos y hacia los que nos rodean con relación a seguir las reglas. Por ejemplo en tu empresa puedes empezar por no tolerar el salirse de las reglas aunque te perciban como la persona más estricta del mundo y aunque la infracción sea leve. Desde pagar tus impuestos y no dar mordidas hasta impedir regalos de los proveedores o despedir con denuncia al que se roba el papel del baño en la oficina. Cuando observes un acto de corrupción tolerado, no te quedes callado, actúa, puedes presentar denuncias, formales o anónimas. Hoy todos o casi todos los políticos, empresas, empresarios y muchas personas tienen una cuenta en la redes sociales, escríbeles, ya sea para reclamarles o para que actúen de una u otra forma. Mucha gente me dice, que eso no sirve de mucho porque sólo es uno, porque te bloquean y ya, pero ¿qué pasaría si hubiéramos 100 millones de personas escribiéndole a un político diario exigiéndole algo?, pueden ignorarnos al principio, pero la presión social hace actuar, inclusive hasta al más corrupto. El corrupto es corrupto porque pocos o nadie le dice nada, o porque aunque no lo aceptemos, es aceptable enriquecerte, aprovecharte o salir de un problema por el lado fácil, no te quedes callado, sé intenso y no lo toleres a tu alrededor.

No va a ser fácil, pero la única forma de enderezar al país donde vivimos y en donde nos quejamos es cambiando nosotros, no puedes esperar que cambien los demás para cambiar tú, los políticos serán así, no importa su ideología política, mientras los mexicanos sigamos igual de pasivos. Cada quien en su esquina, cada quien con lo que le toca, pero si todos nos sumamos, eventualmente seremos mayoría.

¿Por qué nos da miedo la deuda?

shutterstock_335014478¿Por qué en México le tenemos miedo a la deuda? He escuchado a muchos empresarios que se sienten mal y se estresan cuando deben dinero pero se encuentran orgullosos y tranquilos cuando no deben nada. Incluso, hay personas que cuando piden prestado se dejan la barba y sólo se la rasuran hasta que acaban de pagar. Como si la deuda fuera algo malo.

La mentalidad del empresario latinoamericano -no solamente del mexicano- es “mi empresa es sana porque tengo cero deudas”, por lo que hace que las personas sufran teniendo deudas. Inclusive muchas empresas que vienen con nosotros para solicitar un financiamiento, ponen como una de sus cartas de presentación que no deben nada.  Soy precavido en ese comentario, porque esa mentalidad no siempre es la mejor. Tampoco estoy diciendo que deber todo sea lo correcto, siempre debe haber un balance, ya que el extremo de cero deuda y el estresarme porque debo, no son correctos.

Lo más importante para toda empresa es la liquidez, ya que ésta es la que realmente nos salva de las crisis, es la que nos ayuda a poder cerrar esos negocios o adquisiciones que de repente llegan a la puerta, casi siempre va ser mejor pedir prestado que usar mi propio dinero. Si lo vemos de otra manera, estoy poniendo en riesgo el dinero de alguien más, el cual, efectivamente, me va a costar (tasa de interés), pero en la fórmula siempre debes incluir el costo de oportunidad en tus decisiones, que muchas veces no es tan fácil de cuantificar, pero normalmente es más alto que cualquier tasa de interés. Al final más que la deuda o su costo, es el destino que le des a la deuda. Si se usa para mejorar la productividad y al crecimiento de mi negocio, el resultado casi siempre, con un apalancamiento sano, será el de generar mayor rentabilidad, que no debería ser una situación de estrés, sino de alegría o entusiasmo.

Por otro lado, las empresas que no tienen historiales de deudas, para las Instituciones Financieras se vuelven puntos ciegos, ya que es difícil leer a una empresa que tiene cero deudas cuando te pide un préstamo. Piénsalo, cuando realmente necesites contraer un financiamiento, quieres que la Institución Financiera te resuelva de manera rápida y sencilla.

Entonces, ¿en qué voy a usar la deuda? Siempre se debe utilizar para inversiones productivas, es decir, lo que haga con ese dinero me tiene que generar más rendimiento del que me va a costar. Desde ese punto de vista, inicialmente no importa el costo del dinero si lo que yo voy a generar es mayor a lo que me va a costar. Lo importante se vuelve quién me puede financiar de manera mas rápida y sencilla, claro entre más diferencial tenga entre lo que voy a ganar y lo que me va a costar, mayor será la ganancia. También un destino aceptable es para reducir costos, reestructurar una deuda. Lo que siempre tienes que medir es el retorno y que la deuda se utilice en el destino planeado. Se puede contraer deuda para temas de consumo a corto plazo, pero esa deuda sí hay que manejarla con mucho cuidado. La deuda a la que me refiero y que es bueno tener en las empresas es la deuda productiva, la cual le va a dar más salud y rentabilidad a la empresa.

Desde el punto de vista de una persona física, es buena opción adquirir deuda para comprar bienes duraderos y productivos que van a generar nuevos ingresos.

La regla teórica para una empresa tradicional es no superar 3 veces el capital contable de la compañía, aunque no es una regla general, ya que hay que analizar empresa por empresa, lo importante es que no hay que tenerle miedo a la deuda.  En los negocios la deuda es algo positivo, porque da una mayor capacidad de liquidez, para enfrentar problemas y aprovechar oportunidades. El hecho de deber no es malo, no nos tiene que generar estrés ni preocupación porque siempre es mejor tomar decisiones que dejen liquidez en la caja y trabajar con dinero de más, que tomar el dinero de mi caja para evitar contraer una deuda. Numéricamente me va a costar más dinero contraer una deuda que utilizar mi dinero personal; sin embargo, aún con el costo de la deuda sigo teniendo liquidez para tomar otras oportunidades, inversiones o hacer frente a cualquier adversidad. Tener una deuda significa tener líneas abiertas, con lo cual es más fácil para una Institución Financiera leer e interpretar la información de una empresa que ya tiene experiencia y que usa las líneas responsablemente, a alguien que no las tiene, o que las paga inmediatamente, eso no es una buena forma de lectura para las Instituciones Financieras en general.

A los latinoamericanos nos genera preocupación y estrés la deuda;  a los norteamericanos o europeos no tanto. Lo anterior está relacionado con la idiosincrasia de nuestros países, donde hemos vivido múltiples crisis de devaluaciones de nuestras monedas e inflaciones altísimas. Si tenías una deuda de $1, de la noche a la mañana  se convertía en una deuda de $5, lo cual obviamente causaba que muchas empresas quebraran y mucha gente perdiera su patrimonio. Pero hoy en día, las condiciones de la economía no son las mismas: los gobiernos tienen medidas más responsables -sobre todo en México- una inflación más controlada, libre fluctuación del tipo del cambio y reservas para hacer frente a momentos de crisis y a cambios macroeconómicos, los cambios y las crisis en nuestros países, aunque no dejan de afectarnos a los empresarios, los impactos en la deuda difícilmente serán como lo fueron en el pasado. Así mismo, las Instituciones Financieras, Bancos y SOFOMES por esa misma razón hoy tienen productos con tasas fijas y/o controladas que protegen más a los clientes ante esas crisis.

La regla es: mantén liquidez, trabaja con el dinero de los demás -que es más rentable- y no caigas en extremos, ten un buen balance.

¿Dónde está el dinero de tu empresa?

shutterstock_106178708¿Qué es lo que está sucediendo en tu empresa si tienes buena facturación pero no te alcanza el dinero porque tienes poca liquidez?

Este es un problema muy común en los negocios, ya que uno empieza a facturar y a vender, pero al momento de los pagos no detectas dónde está el dinero, o al momento de pagar utilidades ya no hay dinero en la caja para su reparto. Sin embargo, tu contabilidad refleja que sí estás ganando. Esto pasa por varias razones, pero las dos posibles cuentas donde se esconde el dinero en las empresas son:

  • En las cuentas por cobrar. No es otra cosa que el dinero de tus ventas que no has cobrado, ya sea porque está en proceso de entrega, que te liberen el pago, o das financiamiento a los clientes. Si no tienes un buen control de cobranza, es decir, vendes pero no administras correctamente los cobros, es normal que en ocasiones, mandes la factura a la empresa o al cliente esperando el pago, pero éste no llega y genera que las cuentas por cobrar crezcan. Además, si das financiamiento a tus clientes, por arriba de los tiempos que tú tienes que pagar, tu ciclo de dinero no aguanta, es decir, tienes que pagarles a tus proveedores antes que concluya el plazo que tu cliente tiene para pagar, lo que causa un desbalance entre los flujos de efectivo y genera problemas de liquidez.
  • En los Inventarios. Debes tener inventarios que puedas convertir en ventas relativamente fácil, es decir, productos terminados que vendas y que se convertirán en efectivo, o también materias primas o productos en proceso, que con algún proceso son convertibles en producto terminado o ventas. Pero muchas empresas tienen un deficiente control de inventarios. Es posible que contablemente, tu dinero esté guardado en el inventario. El mal control de inventarios puede generar que tus registros no estén depurados y que tengas algún tipo de desperdicio o material de mala calidad, que contablemente esté mal registrado, como si fuera material de primera, en tu registro contable estará registrado con el precio de venta, no con el costo real, lo que provocará que tus inventarios se inflen y sean pérdidas no reconocidas. Si es un producto que está en buena calidad y que lo puedes convertir, ahí está el dinero.

Nunca va existir alguna fuente de liquidez más fácil y rápida que las ventas, pero recuerda estos tres consejos para obtener el mayor beneficio de tu dinero. 

  1. Ten un profesional responsable que administre tus cuentas por cobrar y siempre esté dándole continuidad a todas tus facturas. Muchas veces los clientes no pagan, porque no les cobran.
  2. Conoce tu ciclo del dinero, desde que tienes que pagar hasta que te pagan en número de días, si el número de días entre que pagas y cobras, es positivo, es decir pagas antes de cobrar, lo cual es lo más normal, debes cubrir ese espacio ya sea con capital de trabajo o con financiamiento. Lo ideal es una línea de crédito revolvente que puedas administrar según tus necesidades diarias. Los bancos normalmente cubren esta necesidad con tarjetas de crédito empresariales, que pueden ser una herramienta para resolverlo pero son caras y limitadas. Mi consejo es que busques siempre tener activa y abierta una línea revolvente que no sea una tarjeta de crédito, busca con tu Banco o más fácil, con una SOFOM.
  3. Ten un control de inventarios estricto, revísalo cada mes, de ser posible, no dejes que se oculten en los registros contables de inventarios materiales defectuosos o de mala calidad, o que sea la cuenta donde los contadores cuadran tus estados financieros, lo que registra tu balance debe ser el valor real de lo que vas a recuperar de ellos al venderlos. Lo importante es que no dejes que tus inventarios crezcan demasiado, producir o almacenar de más es un costo que te puede estar quitando la utilidad de tu negocio.