Las tres reglas para las empresas familiares.

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El camino que todo mundo cree más fácil para ser empresario o ayudar a sus hijos, es trabajar en el negocio familiar. Pero créanme que es el camino más difícil y complicado que hay.

La mayoría de las empresas en México son PyMES y el 90% son negocios con base familiar.

Cuando el padre emprende su propia empresa, busca naturalmente heredar el negocio a sus hijos, ¿No es el sueño de todo emprendedor?, pero la mayoría de las empresas familiares presentan estadísticas terroríficas. Solamente el 32% sobrevive a la segunda generación y sólo el 12% sobrevive a la tercera generación, lo que significa que la idea de una empresa familiar transgeneracional, parece no estar funcionando. ¿Cuántas veces no hemos escuchado de alguna familia que por temas de dinero o manejo del negocio se desintegra?, como pasa de un sueño a el motivo de la desintegración de lo que más valora uno. Una de las principales razones es que las empresas familiares se preparan para operar como empresas comunes y corrientes y no como empresas familiares.

Cuando realizas una sociedad con un tercero, le abres la puerta a un inversionista o inclusive le entras con tus amigos, te preocupas que los contratos estén escritos con claridad, que las reglas sean claras desde el principio y haciendo la operación más sencilla. Pero cuando hay familiares involucrados, en ocasiones las reglas no están escritas. Cada quien asume su posición, interpreta a su manera y espera del familiar un compromiso muchas veces no pactado. Hay poca institucionalización y las reglas del juego no son transparentes. Sólo el 45% de las empresas tienen consejos de administración y menos del 13% tienen un plan de sucesión formal, es decir, una estrategia para saber qué va a pasar cuando el dueño, o la primera generación decida retirarse o fallezca.

Es importante poner reglas en tu empresa familiar -muchas de ellas normalmente no existen en una empresa común- y seguirlas al pie de la letra:

1.El negocio es negocio y la familia es familia. No se debe mezclar negocio con familia, los temas del negocio nunca se tocan en las reuniones familiares. Si no logras respetar esta regla es mejor no involucrar a tu familia en el negocio.

2.Las familias crecen mucho más rápido que los negocios, por lo que no puedes pensar que en éste emplearás a toda la familia para darle sustento. Los puestos de trabajo están para las personas que se ganen el puesto, por sus aptitudes, habilidades o resultados, no por el apellido. ¿Quieres ayudar a tu familia? Hazlo de otra manera, no empleándolos en tu negocio.

3.En un negocio familiar hay que ser más transparentes con la familia en las reuniones de trabajo, que si fuéramos una empresa pública o cotizáramos en la bolsa. Esta transparencia debe informar si se generó o se perdió dinero, los nuevos retos, las estrategias y en general todo lo que se está haciendo, como si le estuvieras presentando al más alto inversionista, no confundas la confianza con dejar de informar. En familia, más cuando se trata de dinero o negocios, las sorpresas son enemigas, porque siempre se malinterpretan, por lo que debes evitar el mayor número de sorpresas y la única manera de hacerlo es con información. El orden y la estructura son los mejores aliados de una empresa familiar. El desorden, la falta de institucionalización y de procesos genera malestares. La base de una empresa familiar es la confianza y esta aunque todos creen que se tiene por apellido, la realidad es que solo se gana con hechos.

Son tres reglas básicas. Si una de ellas, se te dificulta aplicarlas en tu negocio familiar, contrata una empresa de consultoría de PyMES, hay muchos asesores y empresas que se dedican específicamente a esto y te pueden ayudar a estructurar ese gobierno corporativo familiar, pero si no puedes contratar a un experto separa la línea aún más, tu familia y tu negocio dependen de ello. Creo que es fundamental porque el perder a la familia es mucho más caro que pagar un consultor que te ayude. Es mucho más barato un asesor que arruinar tus cenas de Navidad o lastimar la convivencia entre padres e hijos o entre hermanos. Así que protégelo, es fundamental.

 

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3 preguntas clave para saber qué tecnología necesita tu empresa

shutterstock_393078724La velocidad con la que el mundo está cambiando requiere que en las empresas empecemos a modificar los procesos, que empecemos a innovar en la forma que hacemos las cosas, en la que vendemos, producimos y entregamos. Sé que esto lo han escuchado muchas veces, pero realmente hay pocas empresas que en verdad están haciendo algo concreto al respecto.

En 1995 –no hace tanto tiempo- sólo el 1% de la población mundial se conectaba a Internet, en 2015 el 50% de la población nacional ya navegaba en la red. El 98% de estos usuarios utilizan Google para realizar búsquedas, el 88% usa Youtube y el 60% de la navegación por Internet se realiza a través del celular, el 73% de las personas usan Internet como primer recurso para buscar información. ¿Qué va a pasar en el 2020? Los cambios en los procesos tienen que empezar a adoptarse en las empresas, para lo cual debes generar un plan de inmediato, ya que el cambio es inevitable.

Sabes que es importante invertir en tecnología, modernizar o incorporar innovación en tu empresa para enfrentar los próximos retos. Pero, ¿a dónde dirijo la inversión de tecnología e innovación en mi empresa?

Hoy en día hay muchas empresas que ofrecen soluciones, programas, softwares, maquinaria y tecnología, que se vuelve -depende de la industria en que estés- sumamente abrumador, porque si no eres un experto del tema te puedes perder en la cantidad de ofertas o invertir erróneamente. Por ejemplo, hoy todo mundo quiere tener su App para su empresa, ¿pero será la decisión correcta? Hoy casi el 70% de las Apps no se usan, por lo que innovar por innovar no es la respuesta. Es necesario dedicarle tiempo a definir dónde y en qué invertir y hay que entender claramente la oferta tecnológica, revisar si realmente traerá el beneficio prometido y si el costo es viable y esto debe hacerse por cada uno de los proveedores. Este proceso, normal en cualquier compra, genera gran confusión, hartazgo y temor para la toma de decisión.

Sin embargo, hay una estrategia para tomar una decisión de manera más sencilla, para tener más claro el cómo, cuándo y en qué invertir. Es un proceso fácil, pero sólo si tienes las respuestas a las siguientes tres preguntas:

La primera pregunta es, ¿qué es lo que más le duele a mi cliente de trabajar conmigo? Todas las empresas tienen algo que a sus clientes no les gusta y que es mejorable. Entonces tienes que detectar qué es lo que más le duele a tus clientes de trabajar contigo. La respuesta tiene que decir qué tecnología o innovación enfocada al cliente debes implementar para resolver esa molestia.

La segunda pregunta es, ¿mejora el servicio o la entrega, -o el compromiso, o la línea de comunicación- a mi cliente? Si la respuesta es afirmativa y la tecnología me está ayudando a esto, quiere decir que hay que hay que continuar por este camino. Si no tienes muy clara la respuesta a esta pregunta, entonces la tecnología no es la adecuada.

La tercera pregunta es, ¿me ayuda a generar un diferencial importante –con la competencia- en la experiencia de compra o uso de mi producto a mi cliente? Si la respuesta es afirmativa, es momento de tomar la decisión de compra.

Entonces, si vas a adquirir una nueva tecnología al menos debes contestar afirmativamente una de estas tres preguntas, de lo contrario, la tecnología no es la adecuada para resolver el problema.

¿Por qué debes hacer una planeación estratégica para 2017?

shutterstock_526649641“Ningún viento es favorable, para quien no sabe hacia dónde va”

Ahora que está terminando el año es importante que dediques un tiempo para revisar el plan estratégico referente hacia dónde se va a dirigir tu empresa. Sobre todo en este momento de incertidumbre en que los medios de comunicación se están encargando de difundir miedo a las empresas por factores como Trump, Carstens o el tipo de cambio, todo esos son efectos fáciles de aprovechar y convertir en oportunidades, pero éstas no llegarán solas, hay que planearlas para ejecutarlas.

El mayor problema que tiene un empresario es la falta de tiempo para hacer todo,  por eso tienen equipos de trabajo, empleados, trabajadores o colaboradores. Un líder que está haciendo todo el trabajo operativo, apagando incendios, tomando todas las decisiones, está perdiendo el tiempo y está siendo ineficiente. Su trabajo debería estar en la parte estratégica: construyendo y dirigiendo un negocio que funcione de manera predecible, replicable, escalable, sin su intervención directa.

Cuando no tienes plasmada de manera clara la dirección de la compañía, además que te será difícil tomar decisiones y serás víctimas de las fluctuaciones del mercado y la política, las cuales NO PUEDES CONTROLAR,  para tu equipo de trabajo, les será difícil tomar decisiones acorde a tu visión, por lo que recurrirán a ti constantemente por ideas y lineamientos, empujando a que la empresa dependa de ti para cada paso. Así, estarás luego abrumado porque todas las decisiones dependen de ti.

La empresa no podrá crecer porque depende de tus capacidades, es decir, estás limitado en ti mismo. Siempre debes estar en la empresa para la toma de decisiones, firmar cheques y hacer procesos. Sin embargo, uno necesita espacios para poderse alejar –si se te presenta alguna enfermedad, accidente o incapacidad o vacación-  y la empresa tiene que seguir funcionando. Necesitas un equipo de trabajo que pueda funcionar contigo o sin ti, que la empresa continúe en la dirección correcta y no se caiga.

El primer paso es desarrollar una buena planeación estratégica. Debes dar a conocer al equipo de trabajo la razón de ser de la compañía. Seguramente, como dueño del negocio, no sólo lo tienes tatuado en mente y alma, es la razón para levantarte cada día. Pero si no logras transmitirla a tu equipo de trabajo, cada quien irá a su velocidad y a sus tiempos, es decir, la gente no tendrá visión ni aportará ideas, al menos en la misma dirección que el dueño. Muchas personas aprenden en la escuela la definición y significado de la misión, la visión y los valores de la compañía, pero muchas empresas los desarrollan porque un consultor les dijo que debían escribirlos, pero en realidad pocas empresas le dan la importancia a ellas y menos la viven como su razón de existir. Tus trabajadores deben sentirse identificados con estos tres aspectos, por lo que deben ser ideas que inspiren, motiven y definan claramente la razón de la empresa. Si tú logras transmitir eso a tu equipo será más fácil. Si quieres que tus trabajadores se enamoren de tu compañía, que se comprometan, sí,  el sueldo es importante, pero el dinero no satisface a nadie, nunca es suficiente, no importando cuanto ganes, por lo que la visión de tus trabajadores, la razón de porqué se despiertan todos los días y llegan a trabajar, tendría que ser algo más que dinero, ¿no crees?

Posteriormente, debes establecer objetivos para cada área de tu empresa, los cuales claramente estarán alineados con la misión, visión y valores. Específicamente qué quieres o qué debes lograr en cada lugar de tu empresa. Los objetivos debes revisarlos al menos cada año y transmitirlos a los empleados, los cuales deben entender, comprender el porqué, para que se puedan comprometer a lograrlos.

Además, es importante que en esta planeación estratégica involucres a tus tomadores de decisiones: jefes, gerentes y directores; no se trata que impongas los objetivos, sino que tus empleados participen, los incentive y los comprendan. Si no los comprenden por qué se debe lograr x o z, pueden creer que éstos son inalcanzables, no harán nada para lograrlos y en lugar de provocar motivación y empuje, generarán lo contrario. Tampoco se trata que dejes que tu trabajador establezca solo sus objetivos, porque muchas veces los humanos tendemos a protegernos y ponernos retos fáciles de alcanzar, sobre todo cuando una evaluación o una remuneración depende de ello, éstos deben ser realistas, pero retadores, porque si no no funcionarán, y todos deben estar involucrados en la creación de los mismos.

Con lo anterior, puedes establecer planes de acción para lograr los objetivos, las estrategias que vas a ejecutar y los tiempos en que se llevarán a cabo.

Si quieres mejorar los resultados de tu empresa, pero haces lo mismo que siempre has hecho, difícilmente lograrás un resultado distinto.

No dejes que termine el año sin realizar tu planeación estratégica. Si no tienes tiempo de efectuarla en las últimas semanas del 2016, debe ser lo primero en tu agenda del próximo año. La planeación estratégica es fundamental para el desarrollo, crecimiento y éxito de las empresas, no importando el tamaño que tengan, ya sean grandes, chicas, medianas, familiares o micro-negocio; hay que hacer esa planeación y seguirla.

Podrás encontrar despachos de consultoría –grandes, chicos, caros, baratos- que te ayuden a establecerla, hasta millones de lecturas en Internet, libros o videos en Youtube con consejos para realizarla. Hay mucha información fácil de obtener, no es un proceso complicado, sólo hay que dedicarle un poco de tiempo, y el resultado créeme que se reditúa.

“Los buenos resultados no se logran  por suerte, sino porque los buscaste”.