Éxitos del pasado, un lastre para crecer

shutterstock_322650317Es común que siempre recordemos y añoremos los triunfos que tuvimos en el pasado e incluso pensemos que las cosas se hacían mejor antes.

En las empresas, todos los trabajadores -sin importar el nivel en que se encuentren- cometen ese error: constantemente voltean hacia el pasado, inclusive la base de todo currículo vitae se crea a través de presentar los grandes logros. Casi todas las empresas plantean sus metas en mejorar el pasado, por lo que en todo momento están recordando los logros del pasado para replicarlos y mejorarlos.

No quiero decir que sea malo echar la vista atrás para identificar lo que se hizo bien o mal, aprender de ello y tener experiencia. Pero ¿en realidad usamos el pasado como un aprendizaje? ¿O para estar recordándonos logros y triunfos que tuvimos y seguir vendiéndonos por lo que logramos en el pasado? Es ahí donde es incorrecta la acción.

En la vida y los negocios no existen las líneas rectas, tampoco se está en un constante crecimiento o en mejoras continuas, existen buenos y malos momentos. Al recordar de forma constante los triunfos y oportunidades del pasado, no nos permitimos crecer. Cuando la mente está volteando hacia atrás, está dejando de ver hacia adelante y pierde oportunidades.

Por ejemplo, un muy buen trabajador que logró grandes resultados y consiguió una posición importante dentro de la organización es muy fácil que caiga  en su zona de confort. Efectivamente él luchó para conseguir los triunfos, y estos triunfos seguro le abrieron las puertas al crecimiento, nuevas posiciones, nuevos sueldos, etc., pero cuando los alcanza, se siente triunfador y deja de ambicionar más, empieza a vivir de triunfos pasados.

Las empresas jubilan a los empleados que dejan de generar tanto valor como antes, no por su edad. Las corporaciones tienen que seguir existiendo y mantenerse siempre jóvenes, para lo cual necesitan personas que busquen y luchen por nuevas oportunidades de negocio, lo cual no tendría que estar relacionado a la edad de la gente sino a su actitud diaria. Los directivos no voltearán a ver los logros del pasado de un empleado constantemente. Verán el presente. Sin resultados hoy, los logros pasados son recuerdos y dejan de valer en el tiempo.

Los grandes logros del pasado nos hacen detenernos, aferrarnos y caer en zonas de confort muy peligrosas. Especialmente con los clientes. Cuando inicias el negocio sales a ver a los clientes y te conviertes en el principal vendedor, pero conforme la empresa empieza a tener éxitos formas tu propio equipo y te alejas de los clientes y pierdes la sensibilidad del mercado, inclusive empiezas a catalogar algunos clientes como cautivos. Muchos clientes, si no les das el mismo nivel de atención y servicio que al inicio, tarde o temprano cambiarán de proveedor. Los clientes buscan las mejores condiciones hoy, por lo que no recordarán los sacrificios del pasado, la fidelidad de los clientes, es algo cada vez menos considerado en la toma de decisión.

Una de las razones por las que se genera una alta rotación de clientes en las empresas, se debe a que empiezan a plantearlos como seguros, creyendo que si ya han estado como clientes por diez años es seguro que será así otro año más.

Este es un problema común que afecta a varias empresas, cuando inician son muy eficientes, flexibles e innovadoras, pero conforme van creciendo se vuelven lentas, burocráticas y comienzan a vivir de triunfos pasados. No importa si lograron posicionar su marca y ganaron prestigio, éste no se mantiene de por vida, por lo que se debe seguir cosechando triunfos, ganancias y mantener la misma fuerza y dinamismo que existía cuando iniciaban operaciones como una empresa chica.

Cuidado con aferrarte a los triunfos del pasado, es lo más peligroso que te puede pasar. Siempre ve hacia delante, lucha como si no hubieras obtenido esos logros y eso siempre te hará crecer.

Anuncios

¿Cómo estar productivo en vacaciones sin trabajar?

shutterstock_32526682Llega la Semana Santa y el momento de descansar, pero ¿puedes disfrutar tus vacaciones y seguir siendo productivo? La respuesta es sí: trabaja sin trabajar y haz que tu empresa crezca simplemente realizando una tarea.

En estos días de descanso que vas a tener -sin importar si vas a la playa, a conocer algún sitio nuevo o a disfrutar la ciudad vacía- tendrás que interactuar con compañías que son prestadoras de servicios, como restaurantes, hoteles o centros de entretenimiento; por lo que tu tarea será observar y hacerte unas sencillas preguntas:

  • ¿Qué está haciendo bien esta empresa conmigo como cliente?
  • ¿Por qué estoy contento en dar mi dinero a este negocio?
  • ¿Qué puedo aprender o replicar en mi empresa?

O en cambio:

  • ¿Qué está haciendo mal este negocio?
  • ¿Qué me está haciendo enojar?
  • ¿Qué podría hacer el Director General de este negocio para conocer mi molestia o para preverla?

Las respuestas, trasládalas a tu negocio y busca la manera de enriquecer tus procesos. Si ves un error o una falla piensa si tus clientes están igual de satisfechos o insatisfechos que tú. Esta fórmula te permite vivir intensamente y analizar como consumidor para revaluar las áreas de atención a clientes y el nivel de servicio de tu empresa.

Si eres emprendedor y evalúas aspectos que no te gustan o te causan molestia, ahí es donde hay oportunidades de negocio y de poder resolver la situación que no te agradó invirtiendo tiempo o dinero para crear una nueva empresa, un nuevo giro o un nuevo producto, que se enfoque en resolver ese problema vivido. Regresa de tus vacaciones, ponte a trabajar y quién sabe, puedes originar el próximo Facebook o Uber.

¡Que tengas buenas vacaciones!

Populismo vs Liberalismo

shutterstock_528383179El tema central de nuestros días es continuar con el modelo actual de globalización y la eliminación de barreras o regresar a los modelos nacionalistas y proteccionistas del pasado.

Este fue el tema central de la Convención Bancaria de Mexico del 2017, mismo tema que está en las mesas de discusión no sólo de Mexico, sino de todo el mundo, el cual está generando mucho ruido y cambios en los  paradigmas. Lo vimos en las elecciones de Estados Unidos con Trump, en la Unión Europea con el Brexit y lo estamos viendo en varios países europeos donde están próximas las elecciones, como España, Francia, Italia o Austria; en México seguramente lo veremos con las elecciones del 2018. Es un efecto que está sucediendo a nivel mundial.

Para entender el modelo de globalización –Liberalismo- en el que ha estado operando el mundo y que muchos países, incluido México, apostaron por él, es importante saber que surgió como respuesta a la Segunda Guerra Mundial. Fue la forma en la que el mundo se acomodó para evitar que se repitieran acontecimientos similares, el mundo dolido y lastimado se protegió con modelos que evitaran regresar a los errores del pasado. Este modelo desarrolló a muchas economías, entre ellas a la de México. Y a pesar de que todavía no somos un país desarrollado, de 1950 a la fecha hemos evolucionado y avanzado económicamente, socialmente y políticamente, aunque no estemos satisfechos con lo que tenemos.

El efecto de la globalización en términos económicos ha generado un resultado positivo, pero no completo, todavía hay mucha gente desatendida, el modelo todavía tiene muchas cosas que no acaban de funcionar del todo, lo cual genera una crisis de confianza en los modelos actuales, reflejados en los modelos políticos de casi todas las naciones, partes de la población se siente abandonada, por lo que en la actualidad hay fuerzas de poder  que quieren aprovechar esto, que están luchando por regresar a los modelos de antaño y están empezando a tener éxito (Trump) . El modelo liberal, aunque genera grandes beneficios no está logrando impactar a todos. Hay ciertos grupos de la población que se están quedando fuera de este modelo, afectando a personas que sienten desatendidas, desprotegidas y maltratadas; por ello, cuando alguien les promete que les regresará sus privilegios o protecciones o que les quitará los beneficios a los que sí tienen, se genera una fuerza que puede ser peligrosa, ya que no realiza un análisis profundo.

¿Por qué no se analiza correctamente? Para explicar eso pongo un ejemplo simple: López Obrador. Hace unas semanas mencioné al tabasqueño en una de las entradas del blog, el mensaje no era político, ni lo calificaba a él, era un análisis sobre qué es lo que tenemos que hacer los empresarios para mejorar nuestro país y las condiciones de la gente que trabaja con nosotros. Sin embargo, en mi vida había recibido tantas agresiones e insultos por el simple hecho de haberlo mencionado, lo que deja ver que en México –así como en el resto del mundo- estamos viviendo un momento de polarización radical.

No se trata de calificar que los que están a favor de estos movimientos polarizados estén mal; sin embargo, claramente nos están diciendo que hay un sector de la población que está desatendido. Tampoco estoy diciendo que el modelo actual de México sea el correcto, porque también existe la corrupción y la impunidad que no ayudan, pero lo que hacen los movimientos populistas es que prometen ir en contra de todo lo que existe hoy, se enfocan en decir lo que quiere escuchar ese sector de la población que se siente desfavorecido y prometen soluciones muy simples que parecen mágicas o que se van a llevar a cabo tan solo con un chasquido de dedos.

Lo anterior ya lo vimos con las promesas de Trump y lo vemos en las promesas de varios lóderes populistas.

Como mexicanos nos indignó el discurso racista que ofreció Trump dirigido al sector de la población americana que lo quería escuchar, pero estamos observando que lo que prometió no lo está realizando. Esto mismo lo vemos en las promesas de los políticos populistas del país –y desgraciadamente también en la mayoría de los políticos en México- encabezados por el líder del Populismo, López Obrador.

No estoy diciendo que el sistema actual funcione, efectivamente éste tiene que cambiar, ya que el PRI basa su modelo de crecimiento de gobierno en el Populismo, es decir, el mismo modelo que utiliza López Obrador. Sin embargo, la solución no es regresar a modelos pasados, ni a la polarización donde nos enfrentemos unos contra otros. Esto último lo estamos viendo con Venezuela, el cual es un estado fallido que no está funcionando, ya que el modelo que se enfoca en el proteccionismo y nacionalismo no funciona.

Hay que tener muy claro que el modelo populista no es la solución.

Lo que debemos hacer es modernizar el modelo actual y dar un paso hacia adelante porque hoy -queramos o no – vivimos en un mundo globalizado. No porque nuestros políticos lo hayan decidido así, simplemente la tecnología sobre la cual ya estamos operando nos está obligando a actuar de una manera conectada, por lo que las fronteras de los consumidores empiezan a desaparecer, para lo bueno y para lo malo.

Como empresarios lo que debemos cuestionarnos es ¿por qué está sucediendo esto en el mundo? Debemos trabajar en nuestras unidades de negocios y en lo que sí podemos controlar, dejando de preocuparnos por las tendencias políticas. Debemos desarrollar empresas más competitivas, globalizadas, que busquen crecimiento, inviertan, generen más empleos, empezar a ver en los problemas, oportunidades y no conflictos. Voltear a ver a todos los clientes y atenderlos por igual, cuidar a los empleados, desarrollarlos y darles una mejor calidad de vida. Una persona con trabajo, con oportunidad de desarrollo, no se deja ir por la primera promesa mágica que le hacen, analiza, evalúa y piensa antes de decidir.

Todas las personas, de cualquier género, nivel socioeconómico y nivel educativo somos los que conformamos este país y elegimos a nuestros gobernantes. Ellos no van a cambiar la situación, nosotros debemos modificarla, y no es dando pasaos hacia atrás, sino hacia adelante, no queriendo recuperar lo que perdimos, sino construyendo historias nuevas. Pensar de forma local y actuar de manera global. Las acciones que cada persona realiza afectan al de al lado, de manera positiva o negativa, es decir, si yo empiezo a trabajar sin afectar a los demás y eso lo traslado a mi empresa, voy a contribuir a que existan mejores economías de manera local.

Trump, a pesar de las promesas, mentiras y agresividad que ha manifestado hacia las minorías -mujeres, mexicanos, musulmanes y gente de color- no está logrando tener éxito, porque las instituciones estadounidenses sí funcionan. A pesar que parte de la población que eligió a Trump estaba enojada con el modelo porque se sentían abandonados, la realidad es que los mismos congresistas que son del equipo de Trump fueron presionados por los electores para que votaran en contra de la Reforma de Salud.

Las instituciones son fuertes, pero es más fuerte la sociedad.

Entonces lo importante es no quedarse callado y utilizar herramientas para expresarnos. Pero siempre respetando al de alado, respetando que hay otras formas de pensar, entendiendo que el mundo no es blanco o negro, malo o bueno, Trump a pesar de lo que es, no todo lo que propone es malo, igual que Lopez Obrador, no todo lo que dice es algo negativo, ni todo lo que hace Peña Nieto es malo, todos tienen cosas buenas y como sociedad debemos buscar lo bueno en todo y siempre ver hacia adelante, de cómo podemos construir algo mejor, no destruyendo, ¿No es eso madurar o crecer?, si los humanos así lo hacemos ¿por que no los países y sus sociedades también?