Bomba de tiempo para México: NAFTA, AMLO, Dólar, Trump, Peña Nieto…

shutterstock_249473815Actualmente en México, nos encontramos en un momento hot. Parecería que en nuestro país todo está en un punto crítico, por lo que hay nerviosismo y tensión, algunos analistas, inclusive, prevén un próximo año complicado.

En este momento, estamos viviendo la renegociación del NAFTA o TLC, con la situación que puede cancelarse dicho tratado trilateral. Hay elecciones presidenciales en puerta con un AMLO (Andrés Manuel López Obrador) a la punta, lo cual no se ve favorable para el mundo empresarial y de las inversiones. Por otro lado, la política fiscal de reducción de impuestos que Trump quiere otorgar a las empresas en Estados Unidos podría generar un movimiento en las tasas de impuestos a nivel mundial incluyendo México, lo cual generaría desajustes económicos mundiales. Y encima, tenemos un presidente gris, que está callado y no está liderando. Somos un país sin un fiscal para perseguir y enjuiciar.

Todo lo anterior es escenario ideal para los pesimistas –o como mucha gente se autonombra, los realistas- ya que asumen que se avecina una crisis y eso nos pone muy nerviosos a todos los mexicanos, lo cual en cierta forma provoca presión del dólar, congelamiento en tomas de decisiones de inversión y crecimiento, e inclusive toma de decisiones proteccionistas y conservadoras que no ayudan a la situación. Sin embargo, la peor forma en que se toman decisiones es con miedo.

Efectivamente, puede caerse el NAFTA, si esto ocurre nos impactará y subirá el dólar, pero al final no afectará tanto, la noticia no va a ocurrir al mismo tiempo que la ejecución. México es uno de los países con más Tratados de Libre Comercio en el mundo, por lo que se abrirían nuevas oportunidades. Algunas industrias tradicionales sufrirán, otras tendrán áreas de oportunidad y se medirá realmente el músculo que tiene México para exportar a otros países. Estados Unidos seguirá consumiendo productos fabricados en México, después de todo, las inversiones que las empresas multinacionales hicieron en el país no se van a ir de un día para el otro, se generarán nuevos acuerdos comerciales, la ventaja competitiva de Mexico no está solo en la tasa de impuestos.

Es una realidad que el NAFTA es un tratado viejo que tiene que modernizarse y para eso, quizá se deba terminar para que se genere uno nuevo, pero no se sabe si con el gobierno de Trump o el siguiente presidente estadounidense se logre algún avance. Independientemente de lo que ocurra, esta situación nos pondrá nerviosos, pero no significa caos ni muerte para Mexico, sino una oportunidad.

Algo similar ocurrirá con las próximas elecciones. AMLO es visto como un político negativo para el país, para las inversiones, los negocios y el futuro, pero en realidad es igual que todos los políticos que conocemos, sólo con un mensaje populista y dirigido a un segmento de la población similar a la gente que votó por Trump en Estados Unidos. Se está dirigiendo a un sector de la población que está desatendido en general, y que ha vivido de promesas de todos los políticos y de muchos subsidios de gobierno, pero al final sin soluciones reales.

López Obrador no es El Mesías que salvará a Mexico de la pobreza,  pero tampoco es la salvación que permanezca el PRI en el poder o que llegue un nuevo partido a la presidencia o inclusive un independiente. Ante cualquier escenario, México va a continuar con la misma dinámica y tendencia, al menos en el corto plazo, el cambio no lo hacen los políticos, lo hacemos la población. No debes tomar alguna decisión basada en el resultado de las elecciones, aunque haya volatilidad en el dólar, de la bolsa y los medios profesen el caos, los cambios reales siempre son lentos, al final, son de gran ayuda.

¿Qué pasaría si bajan las tasas de impuestos en Estados Unidos para las empresas? Cualquier tratado de libre comercio quedaría obsoleto, porque a las empresas les va a convenir estar trabajando en Estados Unidos donde la tasa de impuestos sería más baja. ¿Cuál sería la reacción de resto de los países? Tendrían que bajar sus tasas de impuestos y quizá veríamos un mundo con menos impuestos, es decir, se generaría una reacción en cadena en la que los empresarios podrían salir beneficiados, pero esto desbalancearía a los gobiernos, ¿Cómo seguirían subsidiando su ineficiencia y sus campañas políticas?

La prensa necesita noticias que vendan y normalmente el miedo vende y seguramente veremos volatilidad del dólar y fluctuaciones en la Bolsa Mexicana de Valores, pero la realidad es que en el mediano plazo observaremos cómo se estabiliza. No estoy diciendo que las cosas vayan a estar igual, pero vamos a tener tiempo de reacción, de planear y de reorganizar.

Pase lo que pase, no deben tomar decisiones de pánico, no es el momento de comprar dólares con el argumento de que será una buena inversión, ya que puede existir una posibilidad de que suba hasta los 24 pesos por dólar. No hagan eso, mejor concéntrense en sus empresas y en resolver cada vez más las necesidades de sus clientes, eso va a hacer que su negocio prospere y supere cualquier prueba. Si el producto que ofrecen a sus clientes es tradicional, empiecen a buscar innovaciones, si exportan, entonces comiencen a buscar una diversificación, no se queden congelados pensando en lo que puede llegar a pasar si el NAFTA se cancela o las afectaciones que se pueden presentar. Busquen diversifcar a sus proveedores y no tomen decisiones de emergencia que les provoquen angustias, mejor vean como crecen sus ventas, vendiendo más y atendiendo mejor a sus clientes.

El mundo no se va a acabar, cualquier impacto va a ser a corto plazo, pero sin importar quién gane las elecciones, México no se va a convertir en Venezuela y si el NAFTA se termina tampoco será el fin de la economía mexicana.

Sean cautos en sus decisiones, concéntrense en su empresa, en sus proveedores, atraigan clientes e innoven en los productos y servicios que ofrecen. No quieran hacer lo mismo de siempre, porque quien está realmente cambiando, quien realmente pone en peligro a nuestras empresas es el cliente y no hacer nada al respecto, sí es riesgoso, porque como empresas y empresarios, nos debemos por la necesidad de nuestros clientes, no por los tratados, ni por el presidente o partido político, ni por las decisiones que tome Trump, nos debemos a que existe una persona o empresa que está dispuesto a pagar por el producto o servicio que brindó.

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