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¿Cómo elegir un socio y que sea buen socio?

by CapitalEZ   ·  22 abril, 2019   ·  

Primero hay que entender que una sociedad de una empresa es lo más similar a un matrimonio. En el matrimonio se pasa un proceso primero para seleccionar pareja y normalmente conoces a varias personas antes de elegir. Primero te conoces, y si coinciden en formas de pensar, en los sueños, en los deseos y hasta en la forma de resolver conflictos. Muchas veces, lo más importante del matrimonio, además de ser feliz, es que tu pareja saque lo mejor de ti mismo, y cuando encuentras esto en una pareja, normalmente se avanza al matrimonio.

Una sociedad de negocios debe funcionar más o menos bajo las mismas premisas: a la hora de escoger quién puede ser tu socio(a), piensa en alguien que te genere ser una mejor persona o mejor empresario desde el punto de vista de negocios.

Hay que entender que normalmente hay 2 tipos de socios: socios pasivos y socios activos.

Los socios pasivos son los que principalmente aportan la inversión, el capital. Te pueden ayudar con relaciones, pero no van a ser socios activos en la operación del negocio, no participarán en el día a día. Te pueden ayudar con el capital y mucho con sus relaciones, pero normalmente no te generan valor en la operación, ya que no se involucran en los detalles y aunque quieran aconsejarte, su consejo normalmente será superficial, excepto en las áreas de su experiencia las cuales debes aprovechar.

Por un lado dejan operar con cierta libertad a la dirección y confían en la decisiones que esta tome, pero también, al ser los que aportan el capital, normalmente buscan una mayor participación del negocio y control para las decisiones más trascendentales. Más que por el valor económico que aportan al negocio, debes voltear a ver su red de relaciones y que su área de experiencia sea algo que te pueda aportar al negocio.

Por otro lado, los socios activos o socios operativos pueden tener una posición directa en la organización. Pueden tener responsabilidades específicas y un sueldo de la compañía, o ser consejeros muy activos que se involucran en lo que sucede en el negocio. Pueden ser inversionistas pero que quieren estar más activos dentro del negocio de la mano de la dirección y la gerencia, supervisando, en consejos administrativos, en las asambleas.

Este tipo de socios pueden ser un gran valor agregado, ya que pueden complementar a la dirección, pueden ayudar en la estrategia y dirección del negocio que puede acelerar el crecimiento y éxito. Sin embargo, el socio erróneo puede ser un quitatiempo, una persona que frena decisiones y que quita autonomía; puede estorbar o desviar la gestión de la dirección del negocio, lo cual normalmente no genera buenos resultados, por más buenas que sean sus intenciones.

Entendiendo que existen estos dos tipos de socios, tienes que ver qué es lo que te conviene y qué tipo de socios quieres. Muchas veces necesitas de los dos, pero tienes que elegir sabiamente quiénes podrán ser los mejores. Claramente, los socios ayudan a conseguir la inversión inicial con la que puedes arrancar tu negocio, pero ten cuidado porque la pura razón de dinero no es la mejor razón para aceptar un socio.

También podrías escoger un socio que te puede aportar valor en la operación del negocio, pero solamente porque te ayude arrancar el negocio tampoco es razón suficiente, ya que la empresa necesitará cosas y habilidades diferentes durante su desarrollo y no quieres quedarte con un socio operativo que se quede obsoleto.

Como puedes ver, la decisión no es sencilla, pero al final te puede ayudar pensarlo de la siguiente manera:

Primer análisis: Cuando los negocios marchan favorablemente, todo funciona de maravilla. Los socios están contentos, el dinero se reparte y todos están satisfechos. Tus socios normalmente estarán dispuestos a ir a los consejos o a las asambleas y aportar ideas y sus relaciones.

Pero cuando las cosas no salen bien, cuando las cosas se estresan —algo normal en cualquier negocio, pues no existe negocio alguno que siempre tenga momentos positivos, y todas las empresas tienen momentos de crecimiento y momentos de decrecimiento—, cuando las cosas se ponen difíciles y hay que pagar deudas y no hay dinero en la caja o cuando hay un problema legal, siempre hay que dar la cara, y quieres socios que den la cara contigo. Entonces, una pregunta que debes hacerte es: ante un conflicto, mi prospecto a socio, ¿será alguien que saldrá adelante junto a mi o no?

Segundo análisis: Piensa en tu socio como si fuera un colaborador al cual no podrás despedir. Normalmente pasamos más tiempo en el negocio y con nuestros colaboradores que con nuestras propias familias y seres queridos.  En general, un colaborador, indistintamente de tu estilo de liderazgo, tiene claro que tú eres su jefe y sabes que si en algún momento este no funciona, puedes terminar la relación laboral con él o ella de manera relativamente sencilla. Pero con un socio es más complicado, porque si las cosas no funcionan, si se pelean o discuten, tendrás que seguir trabajando y colaborando con él.

Por lo tanto, una pregunta que debes hacerte es si tu prospecto a socio sería una persona con la que podrías pasar más tiempo que con tus seres queridos. Y sí, la química personal es importante, pero también hazte las siguientes preguntas: ¿mi prospecto a socio es alguien que respetará mis decisiones, que reconoce mis habilidades y capacidades?, ¿podré enfrentar un conflicto gravísimo con él?

Al final, igual que con el matrimonio, nunca estarás 100% seguro de haber elegido a la pareja correcta. No existen reglas infalibles para asegurarte que tu socio será un buen socio, pero tienes que hacerte estos cuestionamientos para no irte por el primero que aparezca.

Debes aplicar las siguientes reglas de oro para toda sociedad:

Regla 1: Al final quieres socios que tengan tu misma visión y que en las buenas y en las  malas estén contigo, y si no tienen tu visión, al menos que a ellos les guste tu visión o a ti te guste la visión que tienen ellos —entendiendo por visión el hacia donde van, a donde quieren llegar, donde se imaginan la empresa en 5, en 10 o en 20 años. Esa es una pregunta que se deben hacer y cada uno conocer del otro, y claramente deben de coincidir de cierta manera.

Regla 2: Por otro lado, tienes que poner las reglas claras con tus socios desde un principio para que no haya expectativas falsas y las obligaciones de cada socio estén claras. Es fundamental poder contestar preguntas como: ¿qué resultados se esperan?, ¿qué pasa si no se logran?, ¿cómo vendo mi participación o cómo la puedo comprar?, ¿cuáles son las reglas para aceptar nuevos socios?, ¿cómo se tomarán las decisiones? Y todas las normales de la toma de decisión de un negocio.

También deben poner las reglas ante contingencias o conflictos. Por ejemplo, ¿qué pasa si las cosas no salen y hay una deuda por pagar?, ¿qué hacer y cuál es la responsabilidad de cada socio? Tener las cosas claras y por escrito en blanco y negro hace las cosas más sencillas. Esto es el inicio de un gobierno corporativo, lo cual es fundamental para cualquier organización, pero ese es el paso dos después de elegir al socio.

Regla 3: Una sociedad, indistintamente del tema legal, se basa en la confianza entre los socios. Uno de los problemas más comunes en la sociedades es una segunda agenda por parte de todos los socios o alguno de ellos. Esto puede ir desde otras actividades que hacen hasta esconder información —o simplemente omitirla—, desviar recursos o manejo incorrecto del dinero.

Por esto, la regla de oro más importante con tus socios es “ABSOLUTA TRANSPARENCIA”. Sin transparencia se pierde confianza, y cuando no hay confianza, las sociedades no funcionan. No hay nada mejor para una sociedad que la sinceridad, la honestidad y la transparencia, no importando cómo vaya el negocio. Eso ayudará a que las cosas fluyan.

Ten claro que cada quien busca su beneficio personal, eso no es malo. Lo importante es que sea claro qué busca cada quien.

Regla 4: Busca de un socio que sea más fuerte en tus debilidades, que te complemente. No es malo que piense o sea fuerte en las mismas áreas que tú, pero generará más valor cuando te complemente, principalmente el socio operativo.

Fernando Padilla

Director de Pretmex Presidente de ASOFOM Consejero en Lendera

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