Debo, no niego. Pago, ¡no tengo!

shutterstock_532905070Todos en algún momento de la vida, no importando a que te dediques, hemos de sufrir en el tema financiero donde la liquidez no es la mejor, lo cual normalmente compromete el cumplimiento de las responsabilidades (principalmente pago de deudas). Inclusive en México se ha hecho popular la frase “Debo, no niego. Pago, no tengo.”, para poder justificarnos cuando no podemos pagar y esta peculiar oración, desgraciadamente, es mucho más común de lo que debería ser.

El trasfondo de esta frase indica que estamos pasando por un mal rato, es una forma de justificar o explicar por qué no podemos pagar, sin embargo, confundimos el hecho de que con dar la cara a nuestro acreedor entenderá y que el plazo puede extenderse. Efectivamente el reconocer la deuda es indicio de buena voluntad, es decir, estoy aquí y reconozco que debo. Pero este dicho no ayuda a construir y tampoco a fortalecer tus lazos con la persona o institución a la que le debes, no resolverás el problema. Lo que necesitas cuando estás en problemas de liquidez es apoyo, necesitas que tu prestamista o institución financiera esté dispuesta a ayudarte a salir a delante. Está de más decir que siempre que contraes una deuda, sea la que sea, tienes la obligación de hacerle frente y pagarla. Es más, uno no debe contraer un adeudo si no tiene claro con qué va a pagar.

Lo ideal es planear el cómo vas a solventar un crédito, financiamiento, préstamo de un familiar o de una SOFOM o banco. Lo primordial es que debes conocer tu flujo de efectivo actual y debería ser tu principal fuente de pago para la nueva obligación. Sí, es arriesgado planear pagar una deuda con el ingreso futuro de algún proyecto o negocio en puerta, es peligroso porque uno no controla lo que va a suceder, por más alta que sea la probabilidad de que ese trato cerrará positivamente, no te comprometas a liquidar tu déficit basado 100% en eso.

Digamos que tienes un proyecto en puerta y necesitas liquidez para invertir. Estás seguro de que saldrá rápido, que podrías comprometerte a pagar la deuda en 30 o 60 días, aquí mi consejo es que no importando la probabilidad de que pagues rápido, es que distribuyas la liquidación en plazos de 24, 36 o 48 meses y de esta manera estarás protegido en caso de que tu proyecto o negocio se atrase o no salga. Si se cumple tu proyección de que sale rápido, entonces liquidas tu crédito anticipadamente y así, lo único que tienes que asegurar es que la deuda que estás contrayendo te permita hacer pre pagos, sin multas ni comisiones. Esto es de suma importancia: planea a largo plazo.

En caso de que hayas contratado un crédito e inicies una mala racha y no te alcanza para pagar, la primera regla es no dejar llegar el vencimiento. Avísale a tu acreedor la situación, intenta hacer acuerdos, restructurar la deuda, consigue más plazo, negocia. Es lógico que la institución financiera tampoco estará fascinada por que no puedas pagar, pero el hecho de que des la cara le dará a la institución seguridad y tranquilidad, así no perderás credibilidad y lo más seguro es que conseguirás opciones. Siempre es más fácil negociar antes del vencimiento que cuando ya traes una falla en tu pago.

Créeme, tu situación de estrés no va a ser para siempre, vas a salir adelante, siempre en momentos de baja liquidez llegan momentos de abundancia, pero para hacerle frente a tus deudas debes trabajar, pensar que esta situación se va a resolver. Al final deseas que esas personas o instituciones sigan confiando en ti y para esto debes enfrentarlo, por lo que los necesitas de tu lado en todo el proceso.

Entre más grande sea la institución financiera más difícil va a ser esa negociación, pero al aclarar tu situación tendrás participación de ellos en apoyarte a liquidar. Si ya aceptaste que no puedes pagar, haz una planeación y pon fecha compromiso, no hagas promesas que no puedes cumplir, debes ganarte la confianza de tu acreedor. Hazlo tu amigo así tu imagen no quedará manchada y tendrás más oportunidades para liquidar u obtener un préstamo nuevo.

También existe la posibilidad de acercarte a otra institución para buscar que te ayude en la negociación o liquidación de tu deuda, muchas veces encontraras más apertura en el mundo de las SOFOMES que de los bancos. Analiza las opciones.

Entonces, te recomiendo que empieces a eliminar esa frase famosa de tu libro y cuando tengas esta situación, mejor llega con propuestas y soluciones al problema.

 

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