Bomba de tiempo para México: NAFTA, AMLO, Dólar, Trump, Peña Nieto…

shutterstock_249473815Actualmente en México, nos encontramos en un momento hot. Parecería que en nuestro país todo está en un punto crítico, por lo que hay nerviosismo y tensión, algunos analistas, inclusive, prevén un próximo año complicado.

En este momento, estamos viviendo la renegociación del NAFTA o TLC, con la situación que puede cancelarse dicho tratado trilateral. Hay elecciones presidenciales en puerta con un AMLO (Andrés Manuel López Obrador) a la punta, lo cual no se ve favorable para el mundo empresarial y de las inversiones. Por otro lado, la política fiscal de reducción de impuestos que Trump quiere otorgar a las empresas en Estados Unidos podría generar un movimiento en las tasas de impuestos a nivel mundial incluyendo México, lo cual generaría desajustes económicos mundiales. Y encima, tenemos un presidente gris, que está callado y no está liderando. Somos un país sin un fiscal para perseguir y enjuiciar.

Todo lo anterior es escenario ideal para los pesimistas –o como mucha gente se autonombra, los realistas- ya que asumen que se avecina una crisis y eso nos pone muy nerviosos a todos los mexicanos, lo cual en cierta forma provoca presión del dólar, congelamiento en tomas de decisiones de inversión y crecimiento, e inclusive toma de decisiones proteccionistas y conservadoras que no ayudan a la situación. Sin embargo, la peor forma en que se toman decisiones es con miedo.

Efectivamente, puede caerse el NAFTA, si esto ocurre nos impactará y subirá el dólar, pero al final no afectará tanto, la noticia no va a ocurrir al mismo tiempo que la ejecución. México es uno de los países con más Tratados de Libre Comercio en el mundo, por lo que se abrirían nuevas oportunidades. Algunas industrias tradicionales sufrirán, otras tendrán áreas de oportunidad y se medirá realmente el músculo que tiene México para exportar a otros países. Estados Unidos seguirá consumiendo productos fabricados en México, después de todo, las inversiones que las empresas multinacionales hicieron en el país no se van a ir de un día para el otro, se generarán nuevos acuerdos comerciales, la ventaja competitiva de Mexico no está solo en la tasa de impuestos.

Es una realidad que el NAFTA es un tratado viejo que tiene que modernizarse y para eso, quizá se deba terminar para que se genere uno nuevo, pero no se sabe si con el gobierno de Trump o el siguiente presidente estadounidense se logre algún avance. Independientemente de lo que ocurra, esta situación nos pondrá nerviosos, pero no significa caos ni muerte para Mexico, sino una oportunidad.

Algo similar ocurrirá con las próximas elecciones. AMLO es visto como un político negativo para el país, para las inversiones, los negocios y el futuro, pero en realidad es igual que todos los políticos que conocemos, sólo con un mensaje populista y dirigido a un segmento de la población similar a la gente que votó por Trump en Estados Unidos. Se está dirigiendo a un sector de la población que está desatendido en general, y que ha vivido de promesas de todos los políticos y de muchos subsidios de gobierno, pero al final sin soluciones reales.

López Obrador no es El Mesías que salvará a Mexico de la pobreza,  pero tampoco es la salvación que permanezca el PRI en el poder o que llegue un nuevo partido a la presidencia o inclusive un independiente. Ante cualquier escenario, México va a continuar con la misma dinámica y tendencia, al menos en el corto plazo, el cambio no lo hacen los políticos, lo hacemos la población. No debes tomar alguna decisión basada en el resultado de las elecciones, aunque haya volatilidad en el dólar, de la bolsa y los medios profesen el caos, los cambios reales siempre son lentos, al final, son de gran ayuda.

¿Qué pasaría si bajan las tasas de impuestos en Estados Unidos para las empresas? Cualquier tratado de libre comercio quedaría obsoleto, porque a las empresas les va a convenir estar trabajando en Estados Unidos donde la tasa de impuestos sería más baja. ¿Cuál sería la reacción de resto de los países? Tendrían que bajar sus tasas de impuestos y quizá veríamos un mundo con menos impuestos, es decir, se generaría una reacción en cadena en la que los empresarios podrían salir beneficiados, pero esto desbalancearía a los gobiernos, ¿Cómo seguirían subsidiando su ineficiencia y sus campañas políticas?

La prensa necesita noticias que vendan y normalmente el miedo vende y seguramente veremos volatilidad del dólar y fluctuaciones en la Bolsa Mexicana de Valores, pero la realidad es que en el mediano plazo observaremos cómo se estabiliza. No estoy diciendo que las cosas vayan a estar igual, pero vamos a tener tiempo de reacción, de planear y de reorganizar.

Pase lo que pase, no deben tomar decisiones de pánico, no es el momento de comprar dólares con el argumento de que será una buena inversión, ya que puede existir una posibilidad de que suba hasta los 24 pesos por dólar. No hagan eso, mejor concéntrense en sus empresas y en resolver cada vez más las necesidades de sus clientes, eso va a hacer que su negocio prospere y supere cualquier prueba. Si el producto que ofrecen a sus clientes es tradicional, empiecen a buscar innovaciones, si exportan, entonces comiencen a buscar una diversificación, no se queden congelados pensando en lo que puede llegar a pasar si el NAFTA se cancela o las afectaciones que se pueden presentar. Busquen diversifcar a sus proveedores y no tomen decisiones de emergencia que les provoquen angustias, mejor vean como crecen sus ventas, vendiendo más y atendiendo mejor a sus clientes.

El mundo no se va a acabar, cualquier impacto va a ser a corto plazo, pero sin importar quién gane las elecciones, México no se va a convertir en Venezuela y si el NAFTA se termina tampoco será el fin de la economía mexicana.

Sean cautos en sus decisiones, concéntrense en su empresa, en sus proveedores, atraigan clientes e innoven en los productos y servicios que ofrecen. No quieran hacer lo mismo de siempre, porque quien está realmente cambiando, quien realmente pone en peligro a nuestras empresas es el cliente y no hacer nada al respecto, sí es riesgoso, porque como empresas y empresarios, nos debemos por la necesidad de nuestros clientes, no por los tratados, ni por el presidente o partido político, ni por las decisiones que tome Trump, nos debemos a que existe una persona o empresa que está dispuesto a pagar por el producto o servicio que brindó.

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En la toma de decisiones pensamos de una manera pero actuamos de otra

shutterstock_152968568Los hombres somos personas racionales -o al menos eso queremos pensar- pero en nuestras empresas, muchas veces actuamos de manera irracional. Queremos vender e interactuar con la gente de manera estructurada de acuerdo al plan, e inclusive tenemos manuales de cómo debemos operar, pero a pesar de que somos seres racionales casi siempre nos gana el aspecto emocional. La intuición se sobrepone al raciocinio, cuando las personas toman decisiones de forma emocional son difíciles de predecir y las ordenes difícil de ejecutar. Esta irracionalidad o emocionalidad, por mas que queramos evitarla es parte de nuestra naturaleza humana,  estando consciente de ello y  utilizando esta emocionalidad podemos dirigir la comunicación para tener mejores resultados. Esta irracionalidad podemos utilizarla a favor de la empresa para poder conectar o comunicar mejor con el cliente y por ende, vender más o hacer que nuestra visión sea transmitida de la mejor manera.

Un ejemplo -para entender esta irracionalidad que el ser humano tiene en su mente- una persona compra una caja de botellas de vino de un nuevo viñedo y paga 50 pesos por cada botella, pero ese producto se vuelve famoso. Cinco años después, las botellas que compró valen mucho más de lo que pagó y tiene la oportunidad de que le compren esas botellas a 200 pesos c/u, pero la persona no quiere venderlas, a pesar de que en su vida ha comprado una botella que valga más de $100. Él cree que compró un verdadero tesoro y lo tiene guardado en su cava, agregando una parte emocional a la situación porque está esperando consumirlos en un evento especial o considera que pueden llegar a valer mucho más en el futuro. El candado emocional o la visión del futuro es el que define la toma de decisión, la lógica matemática o económica sería de vender y obtener una ganancia por la inversión que hizo años atrás. La decisión no se toma por la ganancia económica, sino por las emociones, las cuales influyen en una decisión que debería ser racional.

Otro ejemplo es cuando apostamos o echamos un volado, a los mexicanos nos encanta el doble o nada -que siempre es propuesto por el perdedor- lo cual en la mayoría de los casos el ganador acepta a realizar porque psicológicamente es peor el dolor que nos provoca perder, que la felicidad que nos da el ganar. El perdedor empuja por el doble o nada, mientras que el ganador, a pesar de que tiene un 50% de probabilidades de perder su ganancia, no le cuesta tanto trabajo aceptarlo.

Un ejemplo más para hacer clara la idea es la tasa de donación de órganos. En Alemania es de alrededor del 20% y se podría pensar que es un porcentaje alto si se compara con otros países como México, concluiríamos que está relacionado con la cultura y que los alemanes son socialmente más responsables. Pero si comparamos el porcentaje de Alemania con Austria, en donde la tasa de donación de órganos es del 99%, encontramos países similares en cuanto a cultura, idiosincrasia, forma de ser y raza con resultados diametralmente distintos. Esto mismo ocurre con Dinamarca, donde el porcentaje de personas que aceptan la donación de sus órganos es menor al 20%, mientras que su país vecino, Suecia, tiene rangos arriba del 90%. ¿Por qué los porcentajes son tan diferentes? La manera en la que se comunica y se utilizan las emociones, hace que se obtengan estos resultados. Investigando la forma en que funciona el proceso de aceptación de donación de órganos en estos cuatro países, todos lo realizan en el momento en que una persona tramita la licencia de conducir, pero la diferencia entre cada país radica en cómo se plantea la pregunta. En Alemania y Dinamarca la pregunta es si aceptan donar sus órganos. La decisión no es fácil, pero no la tenían en mente al momento de tramitar una licencia de conducir, por lo que en la mayoría de los casos decide no marcar la casilla de autorización de donación de órganos. En cambio, en Austria y Suecia efectúan la misma pregunta pero de manera diferente, se les solicita a los usuarios que si no desean donar sus órganos deben marcar una casilla, es decir, la misma pregunta pero a la inversa. Al ser una decisión difícil, la gente no marca la casilla y por ende se convierte en su decisión.

En el mundo de las empresas, todo se basa en cómo transmites ideas a tus clientes y cómo te comunicas con ellos, para que a través de sus emociones puedas obtener un mejor resultado. Cuando elaboramos estrategias de comercialización, comunicamos nuestros productos o servicios, motivamos a nuestros empleados o buscamos cierto comportamiento conductual; probablemente lo lógico y racional no sea la respuesta. Hay que entender la emocionalidad del ser humano cuando está tomando decisiones, las cuales pueden ser benéficas para la empresa.

Para concluir, un último ejemplo: una escuela realizaba reuniones con los padres de familia una vez al mes a las 7:00 de la noche para comunicar los programas educativos. La impuntualidad de los asistentes se transformó en una situación complicada, ya que siempre llegaban tarde, no recibían la información y retrasaban la reunión. La directora de la escuela les informó a los papás que si llegaban tarde pagarían una multa, pensando que los incentivaría a llegar puntuales a las juntas. Sin embargo, sucedió todo lo contrario, ya que los padres de familia al percatarse que iban tarde y que tendrían que pagar la penalización, ya no hacían ningún esfuerzo por llegar a tiempo, es decir, debido a la imposición de dicha multa, a los padres de familia ya no les importó llegar tarde a las juntas, porque de cualquier forma, al no llegar a tiempo tendrían que pagar una penalización. Lo anterior ocurrió porque no se tomó en cuenta el aspecto emocional en la toma de decisión.

Al momento de tomar decisiones en las empresas siempre tenemos que entender la parte emocional y que no todo es racional.

Si requieres saber más de este tema busca en libros o en Internet información de “Behavior Economics” que tiene que ver precisamente con todas estas teorías de cómo conectamos las decisiones económicas con el comportamiento, lo que nos lleva actuar de una u otra forma.

La caída de Azcárraga, ¿qué nos dice?

1Hace poco se dio a conocer la noticia referente a la renuncia de Emilio Azcárraga Jean de la Dirección General de Televisa, la cual es considerada como la principal televisora de México, con gran presencia en Latinoamérica.

Televisa -considerada por muchos como un emporio- es una de las empresas mexicanas más emblemáticas de los últimos 30 años. Es una institución que ha forjado una subcultura mediante dramas televisivos, que ha fungido como protagonista del accionar del futbol en el país y como línea de comunicación para generaciones, influyendo en la población sobre el partido en el poder.

Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo el producto o servicio que esta televisora (y en general todas las televisoras) nos ofrece a los televidentes cada vez es menos atractivo, se ve antiguo -pan con lo mismo- hay poca innovación y de pronto, somos testigos de la renuncia del Director General de dicha empresa, la cual es el negocio de la familia. ¿Qué pasó?

Ya no es novedad que en la última década nuestra manera de consumir ha ido cambiado, y desde mi punto de vista, Televisa no ha logrado adaptarse a las preferencias, necesidades y formatos que desean los consumidores, a mi opinión percibo una industria televisiva queriéndonos atraer a que consumamos sus servicios, sin entender que nuestras necesidades de consumidor han cambiado. Lo que ha provocado que caigan en picada los ratings de los programas.

Televisa es un ejemplo de las empresas que no han logrado evolucionar. Aunque sigue siendo una empresa importante, esta modificación en la Dirección está relacionada con el hecho que urge un cambio y los directivos actuales no están logrando ejecutarlo.

Las empresas tienen que transformarse de acuerdo con la realidad del mundo actual, de lo contrario acaban quebrando.

El Internet y el acceso a la información le ha brindado a la población más opciones para elegir al momento de buscar entretenimiento. Esta revolución digital ha lastimado diferentes industrias, pero aquellas que han buscado reinventarse siguen en la jugada o están mutando su modelo de negocio.

Muchas de las empresas que eran consideradas como pilares hace años y líderes en sus industrias, hoy están desapareciendo. Esto tiene que ver con la falta de evolución, innovación y adaptación de estas organizaciones. Se van acartonando, y debido a su gran éxito, les cuesta mucho trabajo el autoanálisis y quizá el ego que les causó muchos años de éxito, es lo que no los está dejando evolucionar.

La industria ferroviaria fracasó en muchos lugares del mundo porque no evolucionó, a pesar de tener inversiones impresionantes e infraestructura por todos lados, no logró evolucionar para competir con otros medios de transportes, y dejó que le arrebataran a sus clientes,  no logró salirse de la visión que estaban en la industria ferroviaria y no en una industria de transporte.

Pero un gran ejemplo es Coca-Cola Japón, quien lanza al mercado cuatro productos nuevos cada dos semanas. Tiene claro que debe estar innovando constantemente y aunque no tiene la certeza de qué productos van a funcionar su estrategia y solución están enfocadas a innovar. No se si será exitoso o no, pero al menos se ve un esfuerzo diferente para lograrlo.

Muchas industrias tradicionales, a pesar de ser negocios sanos, rentables y grandes hoy en día, si no entienden que siempre deben buscar adaptarse al cliente, en lugar de que el cliente se adapte a su producto o servicio, van a sufrir.

¿Qué estás haciendo en tu empresa para mantenerte fresco todo el tiempo y estar evolucionando, para adaptarte a tu cliente?

Si los Directores supieran y los Vendedores hicieran

shutterstock_362817824Las ventas son un aspecto fundamental para toda empresa, sin importar el giro, la ubicación o lo innovador de sus productos. Todas las empresas necesitan vendedores (todos los miembros de una organización deberían ser vendedores en potencia). Aunque cuentes con los mejores ingenieros  o administradores graduados de las más prestigiosas universidades, si no vendes, no vas a subsistir.

Desde el punto de vista educativo, existen licenciaturas en economía, finanzas, administración, contabilidad, derecho, arquitectura e ingenierías, pero una carrera universitaria de ventas no es muy común, ya que generalmente son carreras cuasitécnicas que se imparten en universidades que no son muy prestigiadas.

Reclutar buenos vendedores en las empresas y conformar un equipo de ventas adecuado es complicado. Muchas empresas fracasan en su intento de reclutar buenos vendedores, lo que limita su crecimiento y pone en riesgo su continuidad. Las estrellas de ventas difícilmente estarán desempleados y si quieres reclutar un buen vendedor de tu competencia vía un cañonazo, estás empezando con el pie izquierdo, ya que ese vendedor está demostrando que actúa en la rayita ética, ya que no es conveniente que  tengas talento que por dinero pierda la fidelidad a tu compañía, debido a que siempre existe la posibilidad de que alguien le ofrezca más dinero.

En las empresas nuevas como las startups, donde los dueños son los emprendedores que crearon el negocio, ellos son los primeros que salen a vender. Normalmente empiezan a tener resultados positivos, crecen y  reclutan a su fuerza de ventas. Ahí es donde viene el primer descalabro, creen que por contratar más vendedores,  será fácil vender más, ya que a ellos les dio resultado, pero en ocasiones los vendedores no impactan ni conectan con los clientes. Esto provoca rotación de tu fuerza comercial, mala atención a los clientes y poca generación de nuevos prospectos y a pesar de haber invertido en capacitación para los vendedores, las ventas siguen dependiendo de ellos mismos, limitando el crecimiento.

¿Cómo conseguir buenos vendedores que tengan altos niveles de ética, protejan, se preocupen, conecten, se enamoren de mi empresa y no piensen sólo en su beneficio personal?

Aun cuando no hay reglas concretas, sí existen recomendaciones básicas, es decir, reglas de oro,  para formar a tus vendedores:

Creen en tu producto o servicio. En ocasiones, el éxito de una venta está relacionado con la forma en que transmites la información del producto. Si un vendedor que no cree en el producto, a pesar de memorizar todos los manuales de memoria, y tomar todos los cursos de capacitación, no transmitirá pasión. No importa que conozca los mensajes claves y la ventaja competitiva, el cliente no conectará con el producto o servicio, ya que las decisiones de compra son más emocionales que racionales.

Pasión. El mejor vendedor, sin importar sus habilidades o cualidades, debe tener una característica fundamental y que depende de él mismo: pasión por vender un producto o servicio. Cuando le gusta el producto o servicio que está vendiendo al grado que podría ser consumidor, comprenderá las necesidades, opiniones y experiencias de los clientes y le será más fácil conectar, transmitir y cerrar.

Siempre piensan como consumidor.  Analízalo como un posible comprador de tu producto, su opinión como consumidor te dará mucha información de como venderá tu producto. Claramente, hay productos que es complicado adquirir, por ejemplo, si vendes materias primas de plástico, pero no tienes una fábrica de plásticos es difícil que te pongas en los zapatos de tu comprador, pero si piensas como si realmente fueras un fabricante de plástico, ¿a quién le comprarías la materia prima?, ¿la comprarías de tu empresa o a de la competencia? y ¿por qué?

No necesitas gente con mucha experiencia, cartera o éxito en otra empresa, sino personas que crean en el producto o servicio, se apasionen y salgan a venderlo.

Si eres vendedor o trabajas dentro del área comercial de una empresa y te dedicas a visitar clientes, es importante que te cuestiones si realmente crees y te apasiona el producto que estás vendiendo. Si lo estás vendiendo por ser una fuente de trabajo y comisiones, estás limitando tu potencial, no tendrás los resultados que podrías obtener, por lo que te recomiendo ser sincero contigo mismo, porque seguir vendiendo algo que no te convence te limitará siempre.

Cuando piensas como un consumidor, piensas en nuevas ideas y formas de prospectar, automáticamente evalúas a la competencia y transmites el mensaje del producto de una mejor manera, con más creatividad y conectando con el cliente. Los buenos vendedores son los que transmiten mejor sus emociones y la mejor forma de hacer eso es teniendo pasión por el producto o servicio.

El verdadero significado de CEO

shutterstock_557293024¿Qué significa CEO?

El término CEO proviene de las abreviaturas de Chief Executive Officer y es la forma en la que se le conoce internacionalmente al director general, líder o la cabeza de una empresa. Es el que dirige, motiva, encamina, transmite y asegura la ejecución de la estrategia y de todos los empleados hacia una misma dirección.

Pero el verdadero significado de un CEO proviene de otro lado, es decir, es la abreviatura de Clients, Employees, Owners, por sus siglas en inglés. Significa Clientes, Empleados y Dueños y se refiere a que la verdadera tarea de un CEO es dirigir la empresa para que genere beneficios,  cubra necesidades y sea rentable para todos sus CEO’s  (clientes, empleados o colaboradores y dueños o inversionistas), de manera constante y balanceada.

Pero, ¿cómo haces felices a tus clientes? Asegúrate de que lo que haga tu empresa, no importando qué producto o servicio ofrezcas, al final  resuelva un problema o necesidad de manera sencilla y no sólo venderles productos. Entre mejor realices esta acción, más contentos tendrás a tus clientes y si eres más constante los harás fieles a tu marca.  Si tu producto o servicio no cubre una necesidad de tu cliente, simplemente dejarán de comprarlo y se irán con la competencia, no importando que tengas el mejor capital y los mejores colaboradores.

Y ¿cómo haces felices a tus empleados?  Las empresas no funcionan por ser una gran idea  o por una gran tecnología o innovación, sino por sus empleados o colaboradores. La gente que tiene talento debe trabajar en una empresa no sólo porque le paguen un sueldo -obviamente todos trabajamos para percibir una ganancia y esta debe ser justa y satisfactoria-  pero su motivación diaria debe ser el hecho de saber el por qué están ahí dedicando más tiempo a su trabajo que a sus seres queridos, el dinero no motiva, sino la razón por la que hacemos las cosas. Entonces, los empleados podrán tener un sentido de pertenencia con la empresa y en consecuencia lograrás clientes satisfechos.  Podrías tener clientes contentos y generar buena rentabilidad para los inversionistas, pero si no tienes a tu talento contento, será difícil de mantener y crecer.

Y ¿cómo hago felices a los dueños o inversionistas de la empresa? Muchas veces los negocios no son de una sola persona, sino que se forman por medio de sociedades o un conjunto de personas, los cuales invierten su dinero para que una empresa pueda arrancar y funcionar. Su objetivo es hacer que su inversión genere rentabilidad y riqueza, tanto económica, como social, y esto casi siempre, sólo puede ser sostenible en el tiempo si salpica a los empleados y a los clientes, es decir, cuando la rentabilidad además de generar riqueza, crea más empleos y así mismo mejores condiciones para los empleados, y para los clientes genera mejores productos, servicio, calidad y mejora la forma de satisfacer su necesidad o resolver su problema.

No hay negocio u organización que funcione o prospere sin ser rentable, es decir, generar más que los costos y gastos que necesita para operar, porque no hay inversionista o cartera que soporte no tener ganancias aunque tenga empleados y clientes satisfechos.

Por lo que la obligación de cualquier director general (CEO) es que exista un balance entre empleados, clientes y dueños, de lo contrario, la empresa no evolucionará, no será rentable, las ventas se caerán y si otras organizaciones se dan cuenta que no estás cubriendo las necesidades de los clientes, perderás mercado. Esto mismo ocurre si generas muchas ganancias pero tratas mal a tus empleados o tienes una mala cultura organizacional. Tarde o temprano los trabajadores se irán cuando encuentren otra oportunidad en donde reciban $1.00 más de su sueldo, ellos necesitan sentirse motivados y apasionarse por tu negocio y por su trabajo.

Si tienes talento que está rotando constantemente lo primero que pensarás es que tus empleados no están contentos, cuando esto ocurre la aportación es limitada y no se desarrolla una cultura organizacional, eso limita el crecimiento de cualquier compañía.

En tu empresa, ¿logras este balance?, ¿tus clientes están contentos y son repetidores?, ¿tu rotación de personal es baja y tus empleados muestran pasión por trabajar en tu empresa, por lo que significa trabajar en tu empresa y no por el sueldo que les pagas? y ¿tus socios están contentos con la rentabilidad que sus inversiones están generando?

¿Me endeudo o no me endeudo?

shutterstock_278607674Tengo dos amigos que son gemelos, sabiendo que me dedico a otorgar financiamiento y arrendamiento, hace varios años me buscaron – de manera individual – ya que cada uno deseaba adquirir un automóvil, pero no tenían dinero suficiente en ese momento y querían que les recomendara qué hacer.

El primero, no estaba seguro si comprarlo a crédito o primero ahorrar el dinero y posteriormente adquirir el coche. Le expliqué los aspectos positivos y negativos tanto de ahorrar, como de obtener un crédito o inclusive un arrendamiento. Al final, decidió el camino de no endeudarse, reuniría el dinero primero,  a pesar de que sí necesitaba el auto, pero suponía que mientras juntaba el dinero podía moverse de otras formas en su día a día. El segundo de ellos me contactó con la misma situación y le di la misma explicación que a su hermano, él decidió que mejor pediría un crédito y lo iría pagando con sus ingresos mensuales. Aunque no le alcanzara y le iba apretar un poco el flujo, estaba confiado que no tendría problema para pagarlo, aunque tuviera que reducir otros gastos. Tenía claro que necesitaba el auto para sus actividades diarias y no podría esperar más, ya que el hecho de no tenerlo le afectaba en su productividad.

Dos años después me encontré a los dos hermanos y les pregunté cómo iban con la compra de sus coches. El segundo se había animado al crédito y aunque le había costado trabajo algunos meses, estaba muy contento porque ya lo había acabado de pagar, ya no debía nada y tenía su coche. Ya estaba pensando en cambiarlo por uno más nuevo, mientras que el otro hermano, riéndose me comentó que aún estaba ahorrando para adquirir su automóvil, ya que el año pasado había tenido un imprevisto y utilizó el dinero que llevaba ahorrado.

Esta historia nos demuestra que muchas veces el crédito te puede ayudar a obtener los bienes que necesitas, si lo llevamos a la realidad de una empresa, se vuelve aún más tangible porque en las empresas constantemente existen imprevistos u oportunidades, que muchas veces imposibilitan el poder ahorrar. Considero que ahorrar es un aspecto muy positivo y que todas las personas o empresas deben hacerlo siempre, pero es necesario ser muy disciplinado para juntar el dinero y comprar de contado el equipo o la maquinaria para tu negocio. Sin embargo, el crédito o el arrendamiento te ayudarán a obtener los activos de manera rápida, cuando no tienes el capital suficiente. Además, aunque tuvieras el dinero en tu cuenta de banco, siempre será mejor tener liquidez y usar el dinero de alguien más para invertir en tu empresa o en activos de largo plazo.

Entonces ¿qué es mejor, el crédito o el ahorro?

Siempre es importante que tengas una estrategia de ahorro. Recuerda que el ahorro debe estar en el apartado de gastos. Por ejemplo, si tu ahorro son las utilidades, éstas serán las primeras que reservarás de la empresa (siempre y cuando tu empresa genere números positivos). Sin discusión, el ahorro debe ser tu primer gasto (al menos así debes considerarlo) y así siempre ahorrarás.

Pero para adquirir activos para tu persona o tu empresa, el crédito o el arrendamiento te permite adquirirlos que de otra forma sería muy complicado hacerlo. A nivel empresarial, se necesita invertir constantemente en activos para seguir creciendo y para mantenerte al día, pero no siempre se puede ahorrar y tener liquidez disponible para eso. Tampoco es sano usar todos tus ahorros para la adquisición de activos.

El tiempo en un negocio pasa muy rápido, al igual que las oportunidades, por lo que el acceso al financiamiento te ayuda a reaccionar rápido, aprovechar oportunidades y brindarle salud a tu empresa.

Claramente, al optar por un crédito, hay que seguir algunos consejos como ser prudente para no sobreendeudarte y hay que considerar el giro de tu empresa (no es lo mismo una financiera que una comericalizadora). En todos los negocios siempre hay que tener acceso a financiamiento, es la herramienta básica que toda empresa debe tener y usar de manera inteligente.

Mi recomendación para contratar un financiamiento es que el destino debe ser producir o hacer más, debe reflejarse en que el activo provocará que generes más ingresos, que seas más productivo y cuando sea para temas de consumo, dirígelo para destinos de largo plazo, por ejemplo, activos duraderos.

A continuación, enlisto algunos ejemplos de financiamientos que puedes obtener de acuerdo a tus necesidades:

  • Si necesitas hacer frente a necesidades a corto plazo, puedes solicitar un factoraje para tener tus cuentas por cobrar de manera inmediata. Sirve de sobremanera en casos donde los clientes tardan en pagar hasta 120 días y requieres liquidez.
  • Puedes optar por una línea de crédito revolvente que esté disponible para cuando la necesites, permitiéndote flexibilidad y movilidad para tomar decisiones u oportunidades de manera rápida. Sólo pagas el dinero que usas, es un extraordinario producto para hacer frente a emergencias, fluctuaciones o volatilidad de tu mercado.
  • Para adquirir activos como maquinaria, muebles o coches, recomiendo obtenerlos a través de arrendamiento, es decir, en vez de comprar los activos: rentarlos. Para tu empresa representarían un gasto, no una inversión, ya que cuando inviertes en dichos artículos empiezan a perder su valor, por lo que económicamente la mejor decisión será rentarlos. Así, podrás sustituirlos de manera rápida pudiendo trabajar con activos de punta, fiscalmente te va convenir en todos los sentidos y nunca te preocuparás porque tus fierros se hagan viejos.
  • Te recomiendo solicitar un crédito para temas de capital de trabajo, es decir, dinero para un proyecto, para adquirir las bases de una licitación o para atraer talento de mejor nivel a tu empresa, para mejorar o incrementar instalaciones o para invertir en una reingeniería o consultoría integral que busque hacer más productivo a tu negocio.
  • El crédito también lo puedes ocupar para reestructurar deudas, es decir, cuando tienes ya un crédito y encuentras una tasa, plazo o costo que resultan ser mejores. En muchas ocasiones puedes tener líneas de crédito, pero si son de corto plazo, pueden estar ahogando la liquidez de tu empresa.

 

Al momento de solicitar un producto financiero para comprar activos o invertir en tu empresa, siempre cuida no apalancarla demasiado, revisa las condiciones del producto y busca que el destino siempre sea productivo. Abusar del financiamiento tampoco es bueno porque en un momento de estrés puede poner en peligro tu empresa, pero bien balanceado va ayudarte a crecer, a ganar más e inclusive hacer frente a los momentos de crisis.

En resumen, mi principal recomendación: siempre ahorra, pero ten líneas de financiamiento disponibles aunque no las necesites, para adquirir activos siempre será mejor un producto financiero para tu negocio –crédito, arrendamiento – que el hecho de no invertir porque primero tienes que ahorrar.

Ojo, todo cambiará en 5 años

shutterstock_639927016En 5 años el mundo va a ser completamente diferente a como lo conocemos hoy en día. Así como hace 5  años vivíamos en un mundo donde no existía o nadie conocía a Uber, Spotify, Waze, Shazam, Instagram y Snapchat -las cuales se han vuelto parte de nuestro día a día- o Airbnb, que  pasó de 47,000 clientes a más de 17 millones de huéspedes solo en verano, el nacimiento de los smartwaches y de la impresión 3D, los autos autónomos, Google Maps,  entre muchos otros cambios que han modificado radicalmente nuestra forma de comunicarnos y comportarnos, así como otros cambios, como el precio de los commodities, los cuales han bajado más del 50% y las valuaciones y tamaños de las empresas de tecnología han incrementado más del 200%, o la valuación del Bitcoin que hoy vale 1,512% más que hace 5 años.

El mundo financiero en 5 años será totalmente diferente. Un reciente estudio que me dejó sorprendido, afirma que el 72% de los millennials, que actualmente están en el rango de 17 a 37 años –quienes representan el 40% de la población de casi todos los países del mundo incluyendo México- prefieren ir al dentista que a un banco. Este dato habla por sí solo: el mundo,  el sector financiero y la forma en que transaccionamos van a cambiar y no porque las empresas estén cambiando, sino porque los consumidores ya cambiaron y cada día cambiarán más. Esto impactará no sólo las instituciones financieras -las cuales deben empezar a mejorar sus procesos para adaptarse a las nuevas generaciones- si no las industrias en general, de lo contrario van a volverse obsoletas.

Las empresas sufrirán el impacto de dichas generaciones y cambios, por lo que deben empezar a crear canales para compras alternos, recepción de pagos digitales, atención al cliente, inclusive crear nuevos productos o servicios que estén adaptados a este nuevo perfil de cliente. Olvídense de los puntos de venta –los cuales son los aspectos más básicos de las ventas- hoy en día hay muchas empresas, financieras y no financieras que ofrecen muchas herramientas para atender, para vender y para cobrarle a los clientes.

Toda esta nueva tecnología va enfocada a que los procesos de compra y de toma de decisiones sean cada vez más fáciles, sencillos, rápidos y baratos. Si quiero ganarme al cliente más vale que esté desarrollando todos estos nuevos canales para que la experiencia del cliente cuando consuma conmigo sea más fácil, rápida y barata, de lo contrario, mi prospecto o cliente van a preferir comprarle a la competencia o simplemente van a crear sus propios canales.

En el sector financiero tradicional o no tradicional, debe haber un cambio radical en la forma de atender al cliente financiero, lo cual somos todas las personas y las empresas. Por ejemplo, el otro día estaba leyendo una entrevista que le realizaron a la Directora del Fondo Monetario Internacional donde afirmaba que los bancos, como los conocemos hoy, tienden a desaparecer y que las criptomonedas –bitcoins que actualmente las vemos como herramientas extrañas- van a ser el futuro, porque en pocas palabras quitan la intermediación de los bancos centrales y los bancos comerciales, inclusive las fronteras y los tipos de cambio, tanto para lo bueno como para lo malo, y esto a pesar de cualquier regulación o protección, va suceder, porque al final el consumidor es el que acaba decidiendo el futuro de un mercado, y eso hace que la innovación sobrepase a los reguladores y a las bancas centrales, por eso tenemos que cambiar ya, porque el mundo está cambiando.

Aunque esto nos parezca muy complicado, es una obligación de todos los que quieran mantener su empresa al día, empezar a hacer este tipo de inversiones, desarrollar sus áreas de tecnología e innovación, conocer e involucrarse en las cosas que están saliendo hoy, aunque nos parezcan raras o extrañas. Todas las empresas tienen su lado financiero, necesitan vender y cobrar para subsistir, requieren dinero. Esto los conecta directamente a toda esta ola de innovación tecnológica en el sector financiero (FINTECH), por lo que todas las empresas deben desarrollar dichos canales de venta, y conectarse con todas las herramientas y formas de pago alternativas.

Una institución bancaria no es el único canal por el cual tus clientes te pueden pagar, ¿ya exploraste la opción de bitcoins? Las primeras empresas que apliquen esta opción, serán las que se ganarán a los clientes.  Así mismo, las SOFOMES, las empresas de Crowdfunding, P2P o Fondeo Colectivo,  hoy ofrecen alternativas de capital, crédito y financiamiento, más fáciles, más sencillas y muchas veces más baratas que los bancos.

¿Qué estás haciendo para que tu empresa se adapte a estos cambios?, ¿qué acciones estás llevando a cabo en tu área financiera? Como persona física, ¿qué estás haciendo para poner tu dinero a trabajar?, ¿lo sigues depositando en tu cuenta de ahorro, de cheques, fondo de inversión o ya estás explorando algo nuevo?, ¿conoces las opciones que existen en el mercado actual?, ¿qué acciones estás realizando para financiarte?, ¿acudes a la sucursal bancaria y haces filas o utilizas un medio digital?, ¿cómo administras tus activos por pagar?, ¿cómo les das el domingo a tus hijos, con monedas o por medio de un depósito en su cuenta de iTunes, Google o Amazon? ¿Qué estás haciendo para adaptarte al futuro?

Secuestrados por el Email

shutterstock_360399989¿El correo electrónico nos está robando la eficiencia? Es claro que la tecnología ha cambiado la forma en que trabajamos y nos ha dado aspectos muy positivos: nos ha ayudado a conectarnos, obtener información con un clic y resolver dudas rápidamente. Pero también ha hecho que nos volvamos esclavos de la tecnología y una generación totalmente impaciente, todo lo queremos de manera inmediata.

El correo electrónico es una herramientas que te ayuda a ser más eficiente: todos los mensajes –enviados y recibidos- los tienes agrupados, guardados, seguros y en un espacio organizado, pero debido a la democratización de esta tecnología existe un abuso excesivo de correos electrónicos y los empleados, colaboradores, clientes, proveedores, socios, etc.,  empiezan a tener una saturación de correos electrónicos a tal grado que en lugar de volvernos eficientes, se genera todo lo contrario, en lugar de que la mayor parte del tiempo se use para estar desarrollando, vendiendo, visitando al cliente, haciendo estrategias o liderando; están contestando correos.

Para no dejar de ser productivos, tenemos que empezar a modernizar el uso del correo electrónico, para lo cual, existen varias opciones a considerar:

  1. Tenemos que llevar el correo electrónico al siguiente nivel y hacer que evolucione. Esta herramienta sí sirve para enviar documentos, archivos, información y avisos, pero lo tenemos que empezar a utilizar junto con herramientas más nuevas como Redes Sociales o grupos de chat en aplicaciones como WhatsApp, las cuales hacen más eficiente la comunicación. Aunque si te urge algo, el correo electrónico no es el canal correcto, es mejor regresarnos y apoyarnos de herramientas tradicionales, es decir llama por teléfono. Excepto que lo pidas o te lo pidan por correo.
  2. Si alguien requiere una respuesta urgente que se acerque a ti o te hable por teléfono. Debes transmitir esta idea a tu equipo de trabajo, que no te manden un correo para un tema urgente. Tus clientes, proveedores, colaboradores, amigos, deben saber que para cuestiones urgentes deben utilizar otros medios para contactarte directamente, si quieren una respuesta rápida.
  3. El correo electrónico no se debe utilizar para todo. Asume que hoy en día todos tenemos la bandeja de entrada saturada, por lo que te recomiendo, no lo utilices para dar una opinión, ni para resolver un problema, ni para mandar mensajes urgentes, y definitivamente no se debe usar, aplicando las reglas de educación al pie de la letra, no satures con los “gracias”, “recibido”, “en breve te respondo”,  “acuso de recibido”, etc. después de recibir un correo. No tienes que contestar cada correo a la vieja usanza de cuando se entregaba físicamente un documento, hoy es muy fácil, la tecnología nos dice si lo recibió o no, si por alguna razón no lo recibe, se rebota el correo, si realmente es importante tu correo y es urgente, mejor intenta llamar o en su caso usa el “método hindú”, correo +  llamada.
  4. Copiar a una gran cantidad de personas en los correos electrónicos. Estas cadenas sólo saturan y nos vuelve ineficientes ya que todos los copiados, comienzan a sentir innecesario el leerlo, alguien más lo leerá o lo resolverá. Si quieres que tu correo sea leído, dirígelo a la menor cantidad de personas que puedas. Si lo que quieres es enviar un comunicado general o informativo, indícalo en el asunto del correo; sin embargo, asume que poca gente lo leerá, y no porque no lo consideren importante, simplemente porque sus bandejas y sus tiempos están saturados, como para leer información general, al menos de manera inmediata.

Además de que las herramientas de protección antispam, cuando detectan muchos correos copiados, pueden categorizarlo como spam y lo más probable es que el correo quede eliminado.

  1. Asigna un horario fijo para atender y revisar tus correos electrónicos, no dejes que la bandeja de entrada secuestre tu tiempo productivo, puedes asignar la mañana, la tarde o como te convenga, pero no te sientes todo el día enfrente de tu celular o computadora revisando tus correos, define un horario específico.
  2. Sé paciente, no por el hecho que tenemos acceso inmediato a los demás significa que me tienen que contestar de inmediato. En ocasiones la tecnología nos ciega, porque nos genera ansiedad no recibir una respuesta rápida. Ten paciencia. Si es importante haz una llamada, pero la persona te contestará si puede (y quiere) en ese momento. No dejemos que la tecnología nos empiece a secuestrar.

Hoy en día, el correo electrónico –como lo conocemos- considerado como la herramienta tecnológica y columna vertebral de la comunicación de la mayoría de las empresas en el mundo está en su fase final de vida, debido a las múltiples herramientas que salen al mercado todos los días, por lo que tiene que evolucionar o de lo contrario va a robar tu tiempo, te hará ineficiente y te saturará.

Sismo 2017

shutterstock_99084674El terremoto del pasado 19 de septiembre, una nueva marca que definirá a una sociedad, y a una generación como el antes y después del sismo del 17, así como lo fue para la generación que vivió y sufrió el 85.  Nos ha demostrado -de nuevo- lo fuerte y solidarios que somos los mexicanos. Lo fuerte que es realmente la sociedad cuando tiene fines enfocados y positivos. En el momento de requerirlo nos unimos, trabajamos juntos y nos esforzamos. Inclusive cuando la sociedad está unida y enfocada, logramos hacer que los políticos se alineen a nuestros intereses. Hoy hemos demostrado que la sociedad es la que manda, no los políticos, ni las grandes empresas, sino la sociedad unida, trabajando y participando está logrando escribir nuevas historias que nos definen, por ejemplo, (aun solo en promesa) que los partidos políticos renuncien a parte o todo su presupuesto para las campañas, hicimos que grandes cadenas trasnacionales se pusieran más activas en sus donaciones y apoyos a la sociedad, observamos que las redes sociales son más poderosas que la televisión misma, demostramos que estamos conectados y que nos podemos organizar y esto debemos tenerlo claro todos, los mexicanos, las empresas y el gobierno.

Hoy vemos en las zonas de desastre soldados, marinos,  policías, plomeros, electricistas, ingenieros, arquitectos, estudiantes, dueños de empresas, emprendedores,  empleados, obreros, desempleados, rockeros, hippies, todos, queriendo apoyar al prójimo de manera altruista. Observamos comunidades tanto de arriba como de abajo, de la derecha como de la izquierda, organizados, aportando, donando y ayudando. La iniciativa privada  sumándose y complementando a protección civil, militares y gobierno solicitando y abriendo canales para que la gente done o transporte víveres y materiales.

Estamos viendo un México fuerte y unido. Nos encantan los chistes, pero no hemos visto ningún o casi ningún meme, lo cual nos dice que estamos enfocados.

Hay muchas zonas donde hay exceso de ayuda, pero hay otras donde hace falta; sin embargo, las redes sociales nos están ayudando a voltear a verlas. El reto -como nos pasó en 1985- será en las próximas semanas y meses. Debemos mantener está unión y preservar esta mentalidad de #FuerzaMéxico.

A México no lo define,  el crimen organizado, la inseguridad, ni la corrupción. Somos más la gente buena, no importa el nivel socioeconómico, ni donde naciste, la educación que tengas, ni dónde estás, todos estamos dispuestos a sumar y necesitamos recordar esto.

México es un país en donde vale la pena invertir y poner el dinero a trabajar, porque queremos trabajar, somos fuertes, tenemos que sumar, ser positivos y no asumir que así son las cosas y no van a cambiar.  Hoy el temblor nos sacó de nuestras zonas de confort, de nuestros escondites, nos organizó y nos unió.

Somos una sociedad fuerte y tenemos que demostrarlo no sólo en desastres o cuando juega la Selección Mexicana de fútbol. Visualicemos cómo sí podemos convertir a México en una potencia mundial, porque hoy estamos demostrando que unidos podemos. Hagámoslo.

3 Reglas Clave para que tu empresa y tú tengan éxito

shutterstock_524200456¿Cómo asegurar el éxito en mi empresa, trabajo proyecto de emprendimiento o carrera? Hablando de negocios propios, el 99% de la gente sueña con tener su negocio algún día, pero menos del 10% realmente lo consigue o lo intenta y menos logran tener éxito en el emprendimiento. ¿Por qué pasa esto?, ¿cuánta gente conoces que trabaja en una empresa y no está contenta ahí?, ¿cuánta gente sufre despertándose los lunes porque hay que ir a trabajar? o ¿cuánta gente se emociona porque llega la tarde del viernes?

No digo que no se disfrute el descanso; sin embargo, el trabajo no tendría que significar sufrimiento y ese quizá es un síntoma del por qué no te va bien en lo que estás haciendo.

Existen tres reglas claves –no son mágicas- para entrenar tu mente para pensar y actuar con el fin de que tengas éxito en lo que hagas, con lo cual no sufrirás el lunes por ir a trabajar ni estarás esperando que suene la campana de las seis de la tarde. Porque cuando tienes éxito, simplemente estás contento y realizado.

1.Aprende a observar más que los demás. Donde todo mundo ve algo, tú intenta observar un poco más allá. Por ejemplo, si tu negocio es venderle a familias de 4 miembros, es decir, papá, mamá, hijo e hija, ese es tu mercado, pero debes aprender a ver más allá de la simple familia y entender el entorno: la casa, los muebles, las necesidades, origen, la familia de la familia y los amigos. Al ser un poco más curioso, empiezas a encontrar un mundo de más oportunidades y tomas mejores decisiones, más creativas y efectivas. Cuando haces un proyecto o un análisis en tu trabajo, puedes quedarte con los números que ya tienes, pero cuando observas un poco más, e intentas entender de donde vienen las cosas, detectas por qué suceden las cosas, cómo se generan y analizas más. Los reportes que hacemos en las empresas, normalmente tienden a ser superficiales y eso hacen que no impacten, por lo tanto, no sirven para tomar decisiones y no generan valor. Cuando observas más allá que los demás tus productos se venden más fácil, tus resultados son más fáciles de controlar, y tus decisiones son más impactantes, y eso es simplemente  porque analizaste más que los demás. Una técnica común para lograrlo es preguntarte por qué 5 veces seguidas, ante cualquier resultado, pregúntate y por qué este resultado, ante esa explicación vuelve a preguntarte por qué, así 5 veces consecutivas.

2.Oblígate siempre a contestarte ¿cómo sí se puede lograr algo? La vida nos ha programado para explicarnos por qué no se puede hacer algo. Cuando estás emprendiendo un negocio, si la idea es innovadora, la gente se cansa de decirte que no va a funcionar. En las empresas pasa lo mismo. Nos volvemos expertos en decir cómo no se puede y ¿sabes qué pasa cuando uno piensa que no se puede?, exacto, no se puede. Tienes que cambiar esas fórmulas.

Lo tenemos arraigado desde que somos niños, los papás, con muy buena voluntad empiezan a poner límites cuando te educan, aprendes a hacer caso y aprendes que “hay cosas que no se pueden”. En la escuela pasa lo mismo, hay reglas y tú de manera obediente o después de varios castigos, aprendes a poner tus límites. Cuando llegas a la edad adulta las estructuras mentales automáticamente te dicen que no se puede.

Para romper esto tienes que obligarte siempre a contestar cómo sí se podría, no importa la prueba que tengas en frente, así vas a desprogramar tu cabeza e iniciar a ver posibilidades. No digo que sea fácil, ya que costará trabajo, pero seguramente si todo el tiempo te mantienes firme en buscar cómo sí se puede y tu mente lo cree, vas a poder. Prueba de lo anterior, son las personas que escalan el Everest o realizan retos deportivos que parecen inhumanos en los que cruzan el Mar de la Mancha nadando. Estos retos definitivamente parecen imposibles, pero la realidad es que estas personas no son muy diferentes a nosotros, simplemente pensaron que lo podían lograr. Por esta misma razón es que hay aviones y coches con piloto automático y una estación en el espacio, porque alguien creyó que sí se podía y buscó cómo se podía.

3.La vida es una carrera de resistencia no de velocidad, entonces apasiónate por lo que hagas. Esto es lo más importante y para ejemplificarla mejor, les contaré una anécdota. Hace algunos años, mi hermano salió de viaje y me dejó a su hijo para que lo cuidara, yo estaba emocionado, porque todavía no tenía hijos y lo vi como una forma de entrenamiento. El primer día lo tenía que despertar para llevarlo a la escuela y fue un infierno, cuando lo desperté se enojó, me ignoró, me insultó y me sentí fracasado como adulto al grado de pensar que nunca iba a poder educar a mis propios hijos. Después de mucha discusión, logré vestirlo con el uniforme y llevarlo al colegio. Al día siguiente, mi sobrino tenía un partido de futbol a las 8:00 AM en un lugar bastante lejano y empecé a sufrir porque lo tendría que despertar a las 6:30 AM de la mañana, vestirlo y llevarlo al partido. Y pensé, si me hacía un berrinche no lo llevaría. Al día siguiente, como a las 5:00 AM mi sobrino, ya con su uniforme de futbol me despertaba para su partido. Le respondí que aún faltaban varias horas para su partido, que se fuera a dormir, pero me contestó que no, porque llegaríamos tarde. Él no quería ir a la escuela, pero se emocionaba por su partido.

Apasiónate por lo que decidas hacer en tu vida –y esto aplica para todos los aspectos- asegúrate que te guste lo que haces, porque la vida no es fácil, cuesta trabajo y es una lucha constante donde tienes que tomar decisiones. Claramente, vamos a pasar más tiempo en nuestros lugares de trabajo -no importando la posición en la que estemos- que con nuestros seres queridos, porque tenemos que llevar el sustento a la casa. Si vamos a pasar tanto tiempo en un lugar de trabajo, más vale que nos divirtamos y que nos guste.

Cuando haces algo que te apasiona, que te gusta y que te divierte, créeme, no te dolerá el estómago los lunes en la mañana, al contrario, te vas a despertar temprano.

Si sigues estas tres simples reglas en todo lo que hagas en tu vida, te aseguro que vas a tener éxito, vas a ser feliz, no te va a faltar nada y vas a tener buenos resultados.  Con esta filosofía verás más que los demás lo cual te ayudará a destacar sobre el resto, te volverás creativo, simplemente enseñado a tu mente a encontrar cómo sí se puede, y  aprenderás a disfrutar lo que haces, buscando divertirte y apasionarte en lo que dedicas tanto tiempo. Nadie se hace rico con la lotería, a los que les va bien es porque se esforzaron y porque disfrutaron el camino.